El desahogo de los refuerzos

Desde su llegada a Coapa, se esperaba el momento en que Pellerano, Samudio, Benedetto y Darwin ofrecieran una actuación que avalara su contratación; ante Herediano lograron satisfacer las expectativas

Darwin Quintero, Darío Benedetto, Cristian Pellerano y Miguel Samudio
Darwin Quintero, Darío Benedetto, Cristian Pellerano y Miguel Samudio (Mexsport)

CIUDAD DE MÉXICO

En diciembre, América presentaba a Darwin Quintero, Darío Benedetto, Cristian Pellerano y Miguel Samudio, como los hombres que venían a reforzar al actual campeón del futbol mexicano.

Nadie ponía en tela de juicio que las Águilas poseían una de las mejores plantillas, además de un entrenador que gozaba de prestigio y reconocimiento por su filosofía futbolística.

Pero el futbol se juega en el campo, la pelota no conoce de nombres y al América de Matosas le costó encontrar el balance entre defensa y ataque, si bien el equipo daba visos de avanzar en su proceso futbolístico, no terminaba de convencer, no había juego espectacular ni una identidad que permitiera ver un equipo reconocible en la cancha.

Los cuestionamientos sobre los refuerzos dieron inicio, porque no lograban adaptarse a la dinámica del club y su aporte en la cancha tampoco mejoraba al equipo.

Matosas movía las piezas, buscando encajar cada una de ellas, Samudio se hacía con la titularidad en la lateral izquierda, Pellerano en la media de contención, Quintero y Benedetto en el eje de ataque. Sin embargo, no había balance en la cintura del equipo ni puntería, y mucho menos buenas asociaciones en ataque.

Para colmo de males, hubo días en los que aparecieron las lesiones y suspensiones, situaciones que afectaron el rendimiento del equipo; el cuerpo técnico no podía disponer de los jugadores en su totalidad y eso disminuía el potencial de las Águilas.

MÁS DUDAS QUE CERTEZAS

En el balance del torneo local solo Darío Benedetto había correspondido a las expectativas, antes de caer lesionado, el delantero argentino sumaba cuatro goles y tres asistencias, pero los problemas musculares lo dejaron fuera y América lo extrañana de manera considerable.

Darwin Quintero fue al que más le costaba despegar, no estaba ni cerca de la versión que mostraba en Santos, por más que tuviera a Oribe delante de él, en América no había logrado la química que ofrecieron en Santos.

Una suspensión lo dejó fuera dos partidos. Cuando volvió, se notaba que le ganaba la ansiedad, la ación no olvidaba y lo castigó con chiflidos en un par de partidos.

Miguel Samudio también acusó lesiones, el defensa era constante en las alineaciones, pero solo en el partido contra Chiapas habí alogrado una buena actuación, de ahí en fuera no se le veían más cosas.

En el partido con Veracruz tuvo una noche de pesadilla. Mientras Cristian Pellerano también fue presa de las lesiones, y cuando el mediocampista volvió a la actividad se fue expulsado.

No lograban tener los refuerzos americanistas una jornada en la que pudieran demostrar su valía.

Y los resultados de las últimas semanas parecían lanzar al equipoa un precipicio. Vino el descanso, la conjura interna, América apretó los dientes y se prometió reinventarse.

Se venció a Cruz Azul y se fraguó la remontada ante Herediano. La jornada que había soñado la directiva, el cuerpo técnico, la afición, pero sobre todo los refuerzosa zulcremas había llegado.

DARWIN QUINTERO

El colombiano brindó su mejor actuación desde que llegó a Coapa, fue puntilloso, se asoció de manera perfecta con Benedetto. Logró el primer gol tras cazar una pelota que escupió el portero tico y después volvió a acompañarse con el Pipa al que habilitó en un par de ocasiones para que marcara dos goles. Darwin arrancó por derecha, pero se movió por el eje de ataque, volvió locos a los ticos que no supieron frenarle. Mostró su compromiso y apoyó en las tareas defensivas, parece que ha entendido su función en el equipo y de ahora en adelante si entiende que la prioridad no es que él convierta, sino que puede ejercer de buen socio cuando mezcla y asiste a sus compañeros en ataque, habrá dado un paso adelante y se podrá ver la explosión que es capaz de lograr

DARÍO BENEDETTO

Cuando el Pipa se marchó del campo fue ovacionado, a la salida del Azteca llevaba el balón bajo subrazo como recuerdo de una noche mágica. América le echó de menos, sufrió su ausencia, porque pasaba por un buen momento, reapareció en el momento justo y lo hizo para hacer lo que mejor sabe: goles. El primero fue un golazo, de delantero nato, controlando y girando sin voltear a ver el arco, pero con la determinación de que su tiro llevaba veneno. El segundo con el timing para acompañar a Quintero y picar en el momento justo al hueco y definir sin perder tiempo. Mostró su instinto en cada pelota que amenazaba el arco costarricense, su tercer gol lo obtuvo al moverse a la espalda de los centrales, y quedó en posición franca para marcar. Hizo lo propio en su cuarta anotación cuando cazó una diagonal de Samudio

MIGUEL SAMUDIO

Marcó férreamente por izquierda, entendió que era la noche en la que los laterales debían darle profundidad alequipo, abrir la cancha y fungir como opción de pase, así ocurrióen la jugada del quinto gol. Vio que Sambueza tenía la pelota, pasó por su banda, fue más rápido que la defensa de Herediano, Rubens se percató de ello y le echó la pelota, Samudio se lanzó como flecha por ella y justo antes de que el balón abandonara el campo mandó una diagonal que remató Benedetto. Miguel ha pasado días duros, sobre todo en el juego contra Veracruz, traía las ganas de reivindicarse, lo hizo de buena manera, aplicándose en la marca por su banda y yendo al frente. Ya lo había hecho con Jaguares. Si es capaz de mantener ese tono nadie volverá a cuestionar su titularidad en el conjunto azulcrema.

CRISTIAN PELLERANO

Cuando aterrizó en Coapa, se sabía que llegaba uno de los mejores mediocampistas, tomó el puestode Jesús Molina, un caudillo de los últimos años para la causa americanista. No era fácil cubrir a Chuy, pero Pellerano estaba a la altura del puesto. Las lesiones no le han permitido encontrar constancia. El miércoles marcó terreno en medio campo, metió la pierna fuerte cuando se debía y estuvo atento para compensar la defensa cuando los laterales se agregaban. El pase a la Final de la Concachampions selló la reinvención de América, la de sus refuerzos y la de su entrenador. Ahora el compromiso es mantener ese tono y hacerlo constante en la Liga. Ante Monterrey, en la casa de Rayados y con el Turco Mohamed enfrente, es un buen momento para ratificarse.