Cuauhtémoc lleva tres mil acarreados al Azteca

El alcalde de Cuernavaca, repartió tres mil entradas en distintas organizaciones de la alcaldía que preside, quienes además tuvieron un descuento en el autobús

CIUDAD DE MÉXICO

Para decir adiós al ídolo futbolístico (quien de paso es alcalde) los cuernavaquenses no dudaron en pagar 70 pesos de transporte (ida y vuelta, en camión Pullman) más  algunas latas de cerveza bien frías. Para ellos Cuauhtémoc se lo merecía; a final de cuentas el boleto para verlo fue gratis. “¡Venimos a ver a nuestro presidente municipal!”, dijo María Hidalgo al bajar del autobús que estacionó dentro del lugar.

No iba sola; Aurelio Cruz le acompañó con otro grupo de mercado de artesanías Adolfo López Mateos. “Este es el boleto que nos regaló, me lo dieron antier. Y para conseguirlo tuvimos que ir a verlo al ayuntamiento. Representamos una organización que se llama Puente del Dragón y tenemos muchas necesidades, por eso lo buscamos”, dijo.

“Es un orgullo”, coincidieron todos al mostrar los boletos que Blanco les obsequió para ir a verlo patear la pelota por última vez. “No somos de ningún partido, ni del Social Demócrata ¡Ahorita solo somos del Cuau!”, precisó Aurelio con orgullo. Según contó a Milenio, él recibió siete pases al igual que el resto de las organizaciones; y éstos fueron repartidos entre sus integrantes.

Cristian Alanís obtuvo tres gracias a su sindicato. “No pertenezco a ningún partido político, solo soy un funcionario público”, aclaró el empleado de recursos humanos en la alcaldía. “¡Estaré en la fila 3, asiento 22! Nunca había tenido la oportunidad de verlo jugar más que por televisión. ¡Soy americanista de corazón, estoy muy emocionado!”.

Y cómo no si para todos era su primera vez en el Coloso de Santa Úrsula. Por eso los ánimos se desataron durante el camino por carretera como atestiguó Romeo Beaño, el conductor de Pullman Morelos. “Traje 55 gentes, algunos iban de pie. ¡Al ver el estadio se pusieron más contentos! Calculo que venimos 30 autobuses”. No todos salieron de la terminal principal sino de diferentes puntos que  fueron detallados previa circular. Un viaje redondo Cuernava-México vale 240 pesos; pero estos afortunados viajeros pagaron el 30 por ciento. Incluso Romeo, aunque es Chiva, entró al estadio. “No le voy al América ¿Pero un partido gratis quién te lo da?”.

El alcalde Blanco salió a la cancha con el número cien. Un silbatazo, rueda la pelota y todos corren por  ella pero en 35 minutos el funcionario no logra anotar. Blanco termina su papel en la cancha y dice adiós con una vuelta al estadio (corazón en mano) y una cuauhtemiña en el ombligo del campo. Los cuernavaquenses responden “Ole, ole, ole, Temo, Temo”. El emotivo momento hace que uno de ellos muestre al pecho la playera de campaña ‘Cuauhtémoc Alcalde’.

Y aunque Blanco no metió gol sus gobernados le reconocen (por ahora), un primer logro. “Ha estado pavimentando calles desde avenida Palmira hasta Guacamayas pasando el puente de la autopista” cuenta el comerciante Julio César Martínez. A nadie le preocupa que el ayuntamiento haya quedado –aparentemente-, acéfalo. “Ni se preocupe por eso, allí debe estar el  suplente, los regidores, el síndico. Eso ya se verá mañana”, confía. La prensa espera ansiosa una breve conferencia con Cuau; habla como deportista, no como funcionario. ¿Cuándo regresará el alcalde a gobernar? Él no contesta y pasa de largo mientras la voz lejana de algún colaborador grita “¡el lunes!”. ¿Cómo es jugar fut con un alcalde? Y Hugo González, portero del equipo, responde: “pues muy padre por lo que representa para la institución; aunque la verdad fue muy poco lo que hablamos con él. Solo lo dejamos que disfrutara su momento”.