Agridulce homenaje a Cuauhtémoc

Para rendir un homenaje hay tiempos, formas y maneras, y en este caso, creo que no cumple ninguno de estos tres requisitos

Cuauhtémoc Blanco regresó a entrenar a Coapa
Cuauhtémoc Blanco regresó a entrenar a Coapa (Santiago Chaparro)

Ciudad de México

Este sábado será atípico para el americanismo en el monumental Estadio Azteca. Cuauhtémoc Blanco se despide ante su gente, en su casa, con sus colores, uno de los más grandes jugadores que ha vestido la playera azul crema –y de la Selección Mexicana-. Un icono, una leyenda, genio y figura tanto dentro como fuera de la cancha.

El famoso "Cuauh" colgó los botines profesionalmente hace prácticamente un año, el 21 de abril del 2015, cuando Los Camoteros del Puebla derrotaban a las Chivas Rayadas del Guadalajara, uno de los equipo, si es que no el más, odiado cuando defendió a los de Coapa por aproximadamente una década. El marco en el que decidió retirarse fue en la final de la Copa MX, siendo este su última copa que levantó.

Para rendir un homenaje hay tiempos, formas y maneras, y en este caso, creo que no cumple ninguno de estos tres requisitos. Claro que es plausible que el Club América le haga un merecido reconocimiento a uno de los más grandes jugadores que ha defendido su escudo, pero no era el momento adecuado; por respeto al jugador, por respeto al club, por respeto a la afición y al rival, en este caso a los Monarcas Morelia.

Desde mi percepción, la directiva americanista debió reconsiderar hacerle esta honra a Cuauhtémoc. ¿Hacer un homenaje en pleno torneo? Este es algo que solo a los dirigentes mexicanos se les ocurre, más allá de la polémica que se ha despertado por el registro ante la FMF y la violación al Código de Ética, donde resalta, palabras más, palabras menos; que no se debe mezclar política con futbol. Pero como ya es común en nuestro bendito futbol, los directivos se pasan los reglamentos por donde usted y su servidor ya sabemos.

Si el Club América quería darle un merecido homenaje, lo correcto hubiera sido en un juego especialmente dedicado para él, donde el jugador fuera la estrella, se llevara todos los reflectores, y no en un juego donde pasa a segundo término, ya que el principal punto es obtener un buen resultado, y esto ya reste importancia.

Por respeto al rival, al aficionado y al mismo Cuauhtémoc Blanco, su homenaje merecía una mejor logística, una mejor planeación. No quisiera estar en la posición de Monarcas Morelia, donde literalmente van a "utilizarlo", creo que la directiva americanista se está equivocando en ese sentido. ¿Se imaginan si Monarcas vence a las Águilas en su casa, ante su afición, y en la despedida de su ídolo? Quizás no sea tan relevante, pero quedara ese sabor agridulce de no haber tenido una tarde redonda donde los planetas se alinearan para que fuera perfecto el homenaje para una de sus máximas figuras.

Solamente resta que Cuauhtémoc Blanco disfrute su día, sienta de nueva cuenta esos colores con los que tuvo éxitos y fracasos, alegrías y tristezas, risas y lágrimas; que disfrute a su afición y la afición disfrute a su ídolo, que sienta de nueva cuenta la atmosfera del Estadio Azteca y respire el aroma del césped, ese mismo césped que fue testigo de sus hazañas y pinceladas que han quedado grabadas para la posteridad. Solo resta desearle a "Cuauh" que disfrute su día, que el día va a disfrutar de él.