Tarde gris a tono amarillo en el Azteca; no llegó la invasión rojiblanca

Tarde de otoño en la Ciudad de México, lluvia y frío con calor crema; nunca llegó la 'invasión' de Chivas 

Fiesta amarilla a las afueras del Estadio Azteca
Fiesta amarilla a las afueras del Estadio Azteca (Sergio González)

Ciudad de México

La lluvia no es pretexto para un Clásico, 26 de septiembre de 2015 y la ola amarilla respaldó a su equipo, que marcha tercero en la general; cumbia y salsa en sus cánticos, color en su voz, ni rastros de violencia, a pesar de una escolta azul "policía".

El rojiblanco, en los días previos, instó a su nación para iluminar al Distrito Federal bajo su manto; sin embargo, en su casa la pintura de su historia es raspada desde sus entrañas por su dueño, quien promete y arremete; ya lo dijo uno de sus ex empleados, el propietario tiene un característico 'modus vivendi".

Niños, tarde de Clásico Nacional en la capital del país y aún hay niños, quienes, en otros frentes, pero en la misma Liga, corrieron el riesgo de no regresar a un estadio a causa de la violencia... Brilla por su ausencia, al menos hasta ahora.

¿Qué aroma tiene un estadio? Indescriptible en palabras, pero una vez que el galeno silbe para el arranque del encuentro, el paladar solo buscará un bocado de gloria, "hay que comerse al rival".