América por dentro

Detrás del rostro deportivo de las Águilas, hay otro, el administrativo que tiene una gran valía, para que el primer equipo funcione de la mejor manera 

Ciudad de México

En las instalaciones de Coapa, el centro de operaciones del Club América, hay diversos mensajes que ponderan la labor de equipo, están destinados a los jugadores de todas las categorías que se entrenan a diario en el complejo deportivo de las Águilas.

Pero también a otras personas que a diario aportan su trabajo para que esas instalaciones funcionen de manera sistematizada. Todos son importantes para lograr esa operatividad y esas labores —fundamentales— repercuten también en el primer equipo. Ricardo Peláez y José Romano son los responsables directos de los trabajos que se hacen en el plano deportivo y en el operativo.

Siempre que tiene oportunidad, Ricardo Peláez resalta el valor de esa gente que no se ve, la que está detrás de las indicaciones de Ignacio Ambriz, de los goles de Darío Benedetto, de la picardía de Rubens Sambueza, de la precisión de Osvaldo Martínez, de las atajadas de Moisés Muñoz...

Detrás del rostro deportivo de las Águilas hay un rostro operativo de 163 trabajadores que son americanistas hasta el tuétano, que vibran con la victoria y sufren con la derrota. Todos ellos forman otro equipo igual de importante que siente los colores y mani­fiesta su sentido de pertenencia.

Juan Carlos Castelán Laguna es el coordinador de operaciones en Coapa y el estadio Azteca, en su responsabilidad está "mantener las instalaciones en óptimas condiciones y a punto para que se puedan usar en cualquier momento, el funcionamiento del edi­ficio es mi responsabilidad", dice. "Para mí es un orgullo estar en la mejor institución de México".

Margarito Medina Pitalúa es el trabajador más longevo en Coapa, llegó al club el 1 de abril de 1963, tiene 52 años laborando en el nido de las Águilas. El encargado de asuntos o­ficiales, dice que en América "he vivido de todo, me tocó la época en que el equipo empezó a ganar campeonatos. Ésta es mi segunda casa, representa la mitad de mi vida, siempre me han tratado como uno más, como uno de la casa".

A María del Carmen Moreno la llevó a trabajar a Coapa el mismo Emilio Azcárraga Milmo, quien le tendió la mano después de enviudar, ese apoyo que le tendió el padre del actual dueño del club, la hace ser una persona agradecida, con 37 años en la institución, habla con pasión de los colores azulcrema. "El señor Azcárraga papá me trajo de Televisa y me apoyó, me mando con Panchito Hernández a trabajar aquí, sigo aquí y espero estar hasta que el cuerpo aguante, quiero verlos ganar más títulos y sé que los van a ganar", comenta la encargada de escuelita de las Águilas, quien en su momento le dio la bienvenida al club a jugadores como Cuauhtémoc Blanco, Guillermo Ochoa, Raúl Rodrigo Lara, entre otros, pero ella recuerda con especial cariño a Alfredo Tena, Cristóbal Ortega, Juan Antonio Luna y otros más, que son los que defendían la causa cuando ella se integró al club.

"Para mí, Américalo es todo, es unaresponsabilidad muygrande tener siempre elcampo en buen estado” 


Esa identi­ficación se expande más allá de las o­ cinas, llega hasta la hierba que los jardineros cuidan y tienen en buen estado para cada entrenamiento. Efrén Arias tiene 26 años cuidando el césped donde se han entrenado diversas generaciones de jugadores. "Para mí, América es todo, me ha dado muchas satisfacciones, cuando ha quedado campeón lo hemos compartido con ellos en el campo, porque vamos al estadio a verlos, cuando se pierde hay muchos sentimientos; es una responsabilidad para nosotros tener la cancha en perfecto estado, porque aquí es donde ellos entrenan", comenta.

Los sentimientos que llega a generar América entre su gente son de tal magnitud que hay trabajadores que llegaron profesando fe a otros colores, pero con el paso de los años reconsideraron su creencia. Francisco Juan López es chef en el comedor que atiende a los jugadores de todas las categorías, tiene 17 años laborando en Coapa y con­ esa que "la verdad, yo le iba a Cruz Azul, pero como ya conozco a todo el equipo y todo lo que se vive aquí, ya me hice del América, estoy contento de estar aquí, me dieron la oportunidad de trabajar aquí... ya soy americanista a toda ley, dicen que ya me salieron las alas en todo el cuerpo, y así es".

Francisco Reyes es el jefe de prensa del club, tuvo su primer acercamiento con América cuando cortaba boletos en el estadio Azteca. Cuando era reportero y cronista de Televisa, en 1999, el ex presidente Javier Pérez Teuffer lo llevó a Coapa para fundar la o­ficina de prensa, su trabajo se divide en dos etapas, la primera duró 11 años, se marchó, pero tras un par de años volvió.

"América es un compromiso diario", sostiene el jefe de prensa. "Es una bendición servir a esta institución, aquí he visto que una derrota en América tiene un impacto que en ninguna otra institución tiene, y un triunfo lo ven como una obligación, porque a este equipo siempre se le pide que no gane partidos, sino campeonatos".

Este es el otro América, un equipo operativo que labora desde las 6 de la mañana hasta las 10 de la noche, más de cien personas que día con día en la o­ cina, en el césped, en la cocina hacen su labor con la entrega que requiere un club tan importante en México, porque ellos llevan el mismo escudo que los jugadores del primer equipo.