El tormento de los clásicos para América

Desde que llegó al América, Antonio Mohamed no ha podido lograr buenas cuentas en los partidos de mayor prosapia para la institución y su afición

Layún lamentó la caída ante Pumas
Layún lamentó la caída ante Pumas (Mexsport)

Ciudad de México

Pumas, Chivas y Cruz Azul esperan con paciencia la fecha en la que el calendario les marca su enfrentamiento con América, se anota con rojo ese juego, las aficiones acuden al estadio con amplia fe para ver a su equipo levantarse con la victoria. En América eso se asume con naturalidad, saben bien en Coapa los sentimientos que despiertan en todos los campos y la exigencia que tienen por obtener buenas cuentas.

Con Miguel Herrera en el banquillo, América se acostumbró a ganar los clásicos, a robarse las portadas y en las tertulias siempre se ponderaba el triunfo azulcrema. Fueron los tiempos en los que el americanismo cobraba apuestas a destajo y esa frase de "ódiame más" adquirió mayor relevancia.

Pero ahora, con Antonio Mohamed las cosas no han cuadrado de la misma manera. El curso pasado, en el primer torneo del Turco en Coapa, el accionar del equipo no logró una constancia, y cuando llegaron los clásicos, ese resultado favorable que tanto espera el aficionado águila no pudo concretarse.

“Cuando se gana es gracias a los jugadores, cuando se pierde es culpa mía, siempre y para eso estoy”
 
ANTONIO MOHAMED
Tras perder con Pumas (22/feb/2014)


El primer partido de los clásicos que encaró América el torneo pasado fue ante Pumas, en el Estadio Azteca, el 22 de febrero. Ese día, Universidad salió con un 1-3 a favor. Daniel Ludueña al minuto 8 y al 67, más otro gol de Daniel Ramírez al 82 le propinaron su primera derrota a Mohamed en un clásico.

Si bien aquella tarde las Águilas no merecían la derrota, las circunstancias no les favorecieron, remataron a gol en varias ocasiones, pero Alejandro Palacios apagó toda la pólvora de la ofensiva azulcrema, encima Francisco Javier Rodríguez se hizo expulsar en un tiro de esquina al darle un rodillazo a Marco Palacios, al minuto 49, y puso el partido cuesta arriba. Pumas salió fortalecido del Azteca y América entró en una etapa de irregularidad de la que ya no pudo levantarse.

El domingo 30 de marzo, América visitó a Chivas, la edición del Clásico Nacional citó a un Rebaño Sagrado que ya acusaba los mismos síntomas de estos días, mientras América seguía en busca de una identidad futbolística.

Aquella tarde todo le salió al América, se puso en ventaja en los albores del partido y martilló en momentos puntuales, cuando impidió que Chivas pudiera gestar alguna reacción. El contundente 0-4 en la cancha del Omnilife fue incontestable, aquella tarde Mohamed saboreó la gloria y el entrenador entendió el significado de ganar un clásico, la alegría que transmite en toda la institución y en los miles de aficionados que se congratulan por sentirse superiores a su adversario. Fue de las mejores tardes del Turco en el banquillo azulcrema.

Sin embargo, la felicidad se escapó de un plumazo, porque una semana después en la cancha del Azteca, el 5 de abril. América fue sometido por Cruz Azul, que en el torneo anterior se erigía como el equipo dominante de la competencia. Dos remates con la cabeza, uno de Mauro Formica al 17' y otro de Julio Domínguez al 42', consumaron la segunda derrota de Mohamed en los clásicos, ahora frente a La Máquina por 1-2.

LEVANTAMUERTOS

El balance de Mohamed en sus primeros seis meses, en los partidos clásicos fue negativo, y para este curso la idea de recuperar el protagonismo y la superioridad que se había logrado con Miguel Herrera ante los acérrimos rivales, se había encendido después del arranque perfecto que tuvo el conjunto azulcrema.

“Con dos goles a balón parado ante un rival de jerarquía es difícil reponerse, hicimos un gran esfuerzo pero no alcanzó”
 
ANTONIO MOHAMED
Tras perder con Cruz Azul (5/abr/2014)


Pero no fue así, al Turco los clásicos no se le dan, o al menos no contra Pumas y Cruz Azul, y para este torneo ha sido incluso más difícil, pues cuando América llegaba como amo y señor del certamen salió con la cara abatida en ambos enfrentamientos.

Primero con Universidad, que le quitó el invicto y por más que se diga que fue con un gol de rebote y que el partido no lo merecía perder, la pizarra está registrada y sus seguidores salieron con el orgullo magullado. Y a partir de entonces, Pumas cobró cierta vida en el torneo, tanto que hoy en día siguen con opciones de Liguilla.

Pero la tunda más fuerte se la llevó el sábado en el Azul, cuando La Máquina estaba al borde del abismo y América podía darle el empujón al barranco, las Águilas ofrecieron un partido paupérrimo, con múltiples errores en defensa, cero creación en el medio campo y nunca exigieron a Jesús Corona.

América se rompió en todas las líneas, fue todo menos el superlíder, sin capacidad de reacción en la adversidad, sin la pasta que demanda su playera, y aunque hoy se mantiene en la cima de la tabla, los seguidores de Pumas se jactan de haberles quitado el invicto en su propia casa y los de La Máquina de haberlos bajado de la nube.

Antonio Mohamed tiene negados los clásicos, pero igual que el torneo anterior, le queda el consuelo de poder ganarle a Chivas, ahora que si no lo hace, y dado el momento que vive el Rebaño Sagrado, su liderato quedará registrado, pero con el enorme matiz de que fue incapaz de ganar los clásicos. Solo levantar el trofeo de campeón podría mitigar ese golpe en el orgullo.