Un cazador de cepa

Darío Benedetto es el mejor anotador de América, el Pipa ha igualado su cuota del torneo anterior y aspira al título de goleo, afirma que no hay espacio para relajarse


Benedetto, autor del primer gol del América
Benedetto, autor del primer gol del América (Mexsport)

CIUDAD DE MÉXICO

Los delanteros son cazadores que se alimentan del daño que le causan a su adversario. Llegan a ser los hombres más amados, porque en su cuerpo habita la capacidad para hacer vibrar a miles de aicionados; cuando mandan la pelota al fondo de las redes generan éxtasis en su tribuna y desolación en sus adversarios. Deben tener los nervios fríos y el corazón acelerado. Intuición, rapidez, sentido de oportunidad, valentía, atrevimiento… son algunas de las características que deben poseer. Pero también una alta autoestima, para no claudicar cuando fallan alguna ocasión, en cada pelota que lanzan fuera se pone a prueba su capacidad para reinventarse.

 Eso fue lo que mostró Darío Benedetto, el delantero de origen argentino que fichó por América en diciembre pasado, llegó convencido de que podía ser un referente en Coapa. Se ganó su sitio como titular a punta de goles, pero las lesiones lo alejaron de los campos. Guardó paciencia. Vivió su noche de júbilo en la Final de la Concachampions. Un hat-trick que conirmó la presencia de América en el Mundial de Clubes que se jugará en Japón a finales de año.

 Pero el Pipa sabe que la exigencia de América le evita caer en el confort, que el escudo demanda constancia. Previo al arranque del Apertura 2015, las lesiones volvieron a maltratarlo, su tobillo izquierdo sucumbió en las batallas de pretemporada. Apareció en la Jornada 2 contra Atlas, marcó un gol, pero ese día fue villano, porque se perdió tres ocasiones claras.

"En lo individual se me está dando, está entrando la pelota, hay que seguir igual”

Darío guardó silencio, respetó la opinión soberana de la grada. Sabía que tarde que temprano la pelota acabaría en el fondo, era cuestión de tener los sentidos alerta, armas listas, el cuchillo entre los dientes a esperar la presa. Y llegó Pachuca, un movimiento pícaro y viveza sorprender a Hugo Rodríguez y vencer al Conejo. El cazador estaba de vuelta. Contra Dorados fue participativo y solidario, el cuarto gol fue obra suya en un contragolpe letal. En Torreón siguió con el instinto ino, dos goles, el primero un potente disparo y el segundo con el oportunismo de estar en el momento y lugar adecuado. Igual que el sábado contra Veracruz.

Darío Benedetto es un goleador nato, por eso llegó a América. Pero su instinto le pide más. “No tenemos que bajar los brazos, hay que seguir por el mismo camino. En lo individual se me está dando, está entrando la pelota. Desde que estoy en México me lo estoy proponiendo (el título de goleo)”. De cara al juego contra Cruz Azul, en la mente del Pipa seguramente estará cazar a un alicaído cuadro celeste.