Andrade pelea su sitio

El Rifle no ha desaprovechado las oportunidades que Ignacio Ambriz le ha concedido, el colombiano valora la competencia, pero apunta a la titularidad

Andrés Andrade
Andrés Andrade (Mexsport)

CIUDAD DE MÉXICO

La primera vez que Andrés Andrade vino a México (junio de 2013) traía en las maletas la ilusión de todo jugador sudamericano que llega al futbol mexicano: hambre de gloria y deseos de hacer carrera en un balompié que mejora las condiciones económicas y de vida de los futbolistas procedentes del Cono Sur.

Sin embargo, su adaptación no cuajó como se esperaba, solo dio algunos chispazos. La directiva le buscó acomodo en otro equipo, los altos mandos querían tenerle con el ojo encima, para ver si lograba madurar y después traerlo de vuelta a Coapa.

En Chiapas, de la mano de Sergio Bueno, creció, pero aún había dudas de que pudiera con el paquete de vestir la camiseta azulcrema.

La directiva le trajo de vuelta para integrarlo a la plantilla de Ignacio Ambriz. El Rifle volvía a Coapa para demostrar que tiene las condiciones de jugar en uno de los equipos más grandes de México.

El reto estaba claro, difícilmente el tren de América le vuelve a pasar a un jugador, Andrés tenía ticket de vuelta, sabe que puede ser el último chance para consolidarse en Coapa, porque sería casi imposible que hubiera más boletos de regreso y quizá sí, uno de salida definitiva, porque así es la ley del mercado futbolístico.

Funcionas o no. Andrade arrancó la pretemporada con la consigna de ganarse un puesto. En América hay pocas posiciones disponibles, porque en la cintura del equipo hay jugadores que se han ganado el sitio.

Sambueza y Osvaldo son volantes incondicionales, su presencia compensa al equipo y es irrefutable su titularidad. Rubens es el hombre donde gravita el juego azulcrema.

Martínez el que da soporte y equilibrio al apoyar a Gúémez en la contención.

La banda derecha no terminade tener dueño, los anteriores entrenadores buscaron reforzarla, pero nunca llegó nadie. Un sitio hecho a la medida de Andrés.

Pero la pelea es dura, porque la libertad de movimiento de Rubens, lleva al intercambio de banda, el otro volante debe estar atento y ponerse las pilas para generar juego por izquierda o derecha.

Andrade arrancó el torneo jugando como volante por derecha, el Rifle marcó el primer gol de América en el curso, en Puebla, Jornada 1, robó una pelota en medio campo, la arrastró, llegó al área y definió.

Regreso de ensueño que fue opacado porque La Franja acabó ganando el partido. Contra Atlas cambió de de marcación, Ambriz lo puso porla zona izquierda, ahí también hizo lo posible por generar peligro, jugó a perfil cambiado y disparó en un par de ocasiones, uno de sus tiros se fue desviado y el otro lo atajó el portero Miguel Pinto.

Contra Motagua, Sambueza recuperó la titularidad. Ambriz optó por ver a Michael Arroyo y el Rifle fue a la banca, entró de cambió al 71’ por Benedetto, cuando el partido ya estaba resuelto.

Con la recuperación de Rubens, solo queda un hueco para un volante, el puesto en Pachuca quedaría en el Rifle o en Arroyo.

El entrenador optó por el colombiano y el ecuatoriano fue a la banca. En la Bella Airosa, Andrés interpretó el partido de buena forma, arrancó como volante por derecha, pero se intercambió con Rubens, ambos volantes apoyaron en defensa para mantener el equilibrio cuando Pachuca buscó apretar.

Ambriz vio en buen estado al Rifle, lo mantuvo en el campo y pegado a la raya de cal, siguió interactuando por las bandas con Michael Arroyo, y en el minuto 78, alcanzó una pelota lanzada desde la defensa, tiró la diagonal y Oribe marcó el segundo tanto que le garantizaba el triunfo a las Águilas.

Andrés se fue del campo al 84’, el juego estaba resuelto, Ambriz sonreía, la paz volvía a la entidad y en el plano personal el Rifle avisó que puede quedarse con esa plaza vacante en el medio campo.

Aunqueopta por la mesura. “No solo peleamos los tres, en América hay 30 jugadores de excelente nivel, una calidad impresionante que puede jugar cualquiera, desde el portero hasta los delanteros, competimos todos, es muy difícil un puesto en el once y hasta en el banquillo, es muy difícil, ya lo viví y después lo primordial es que el América gane”.

El Rifle Andrade, ha empezado a disparar, poco a poco afina lapuntería, de seguir en ese estado le pondrá más exigencia a Michael Arroyo y Darwin Quintero, una competencia que pondrá feliz a Ambriz, para que todos mejoren en rendimiento.