América vs. Cruz Azul: Los constructores del juego

Rubens Sambueza es el líder y referente del América además del hombre que genera el futbol; en cambio, Cruz Azul busca que Víctor Vázquez asuma ese rol ante la veteranía del ‘Chaco’ Giménez

Víctor Vázquez y Rubens Sambueza
Víctor Vázquez y Rubens Sambueza (Mexsport)

Ciudad de México

Rubens Sambueza se ha convertido en el plano cartesiano del América, el hombre que marca la hoja de ruta para el juego. El capitán azulcrema ha dado un paso adelante, se ha apoderado del estandarte del club y ha puesto el ejemplo de la determinación que debe existir en el campo.

Sambueza representa —siempre bien entendida— la anarquía en el campo, porque el capitán de las Águilas rompe los moldes, tiene libertad de acción, arranca por la banda derecha, pero en el trámite de los partidos se le verá por todo el mediocampo, arrastrando la pelota, buscando la opción para hacer daño o generando el mismo las jugadas.

Rubens llega al primer clásico de la temporada como locomotora, con tres goles en su cuenta, y siendo el hombre más desequilibrante del equipo. El mediocampista azulcrema ha agitado al equipo de Ambriz, cuando el partido lo amerita llama a la rebeldía a sus demás compañeros, para romper la monotonía.

Y es que la llegada de Rubens a Amé- rica estuvo rodeada de escepticismo, pocos creían que podía ser un jugador que engranara en la disciplina azulcrema; sin embargo, ascendió en la escala dentro del vestuario hasta hacerse uno de los líderes y después se le concedió el gafete de capitán. Hoy, su liderazgo no se pone en tela de juicio.

En diciembre, la directiva de América garantizó su renovación porque lo ven como una piedra angular en el año del centenario. Es un tipo que no huye a responsabilidades.

"Queremos ser un equipo competitivo que pueda seguir ganando campeonatos; tenemos la ambición, como equipo, de seguir creciendo, esto es de trabajo, unión, compromiso de todos, cuerpo técnico y directiva y ojalá que en este año podamos ganar uno o dos títulos", apunta como muestra de la ambición que priva en la institución.

'Sambu' sabe que en la cancha lo buscarán como referencia y no huye al mano a mano, al contrario, le gusta y le motiva tener la pelota y dirigir la orquesta azulcrema. Como referente, no es un jugador que se desentienda de las tareas defensivas, presiona cuando debe y donde debe, da lo mismo si es adelante o echando una mano a los medios de contención.

El intervencionismo de Sambueza en el juego de las Águilas es determinante, la mayoría de balones pasan por él. Ser el hilo conductor del América es una empresa mayúscula, pero el mediocampista la ejecuta a cabalidad, su arrebato ha ayudado a que el equipo cobre vida y entierre las dudas.

Su estado físico se encuentra en un punto ideal, igual que el futbolístico. Se perdió el primer juego del torneo por una sanción del curso pasado, pero a partir del segundo dejó claros sus galones. En el duelo contra Atlas generó el primer gol y marcó el tercero. Contra Pachuca tiró de carácter y arrastró la pelota hasta ponerla en el ángulo con un tiro de media distancia. En Culiacán encontró a Pablo Aguilar para que éste habilitara a Osvaldo Martínez. Contra Santos conectó con Paul para que el lateral asistiera a Oribe, y después irrumpió por la banda izquierda, una jugada de pulmones para dar una asistencia Andrés Andrade. Y en el juego ante Veracruz apareció en el área, dos amagues y después tiró a gol para adelantar a las Águilas.

"Son cosas que uno trabaja en lo individual, de ser agresivo en el mano a mano, en tratar de ser desequilibrante para el equipo, por suerte ha servido", comenta cuando habla de su juego a la hora de encarar los duelos individuales.

Rubens Sambueza, el capitán de América, llega pleno al partido contra Cruz Azul, su capacidad de desequilibrio es un arma para aspirar al triunfo. La Máquina tiene un reto extra: impedir que el arrebato de Sambu les haga daño.

VÍCTOR VÁZQUEZ

Mientras América tiene claro quién es su constructor de juego (Rubens Sambueza), en Cruz Azul solo existe una apuesta que se espera —esta vez— sea la correcta: el español Víctor Vázquez.

Ante la veteranía de Christian Giménez (35 años), La Máquina ha buscado un jugador que pueda manejar los hilos del equipo tal como lo hacía el Chaco en las últimas temporadas. En el semestre pasado, el conjunto celeste trajo al argentino Fernando Belluschi, pero acabó siendo una total decepción y se marchó del equipo.

Ahora, para el Clausura 2016 la gran apuesta fue el español Víctor Vázquez, un futbolista que era poco conocido en el medio mexicano, pero una vez que empezaron a salir detalles sobre su pasado, se comenzó a generar una gran expectación.

Y es que son pocos los futbolistas que pueden presumir haberse formado en La Masía del Barcelona al lado de Lionel Messi y que éste le haya dedicado comentarios de total admiración. Este fue el caso de Vázquez, a quien la Pulga calificó de un delantero con mejores condiciones que las suyas cuando ambos soñaban con llegar al primer equipo blaugrana.

Aunque las lesiones impidieron que Víctor tuviera una carrera prolífica y duradera en el Barcelona, el catalán encontró refugio en Bélgica con el Brujas. Ahí se convirtió en el mejor de la Liga y despertó el interés de un Cruz Azul ávido de figuras.

Incluso, cuando aún no se cerraba su fichaje, Tomás Boy alabó las cualidades del enganche y sentenció que tenía pensando un sistema de juego con él en la cancha.

Su llegada fue tardía, por lo que el Jefe decidió llevarlo poco a poco, sin precipitaciones. Disputó sus primeros minutos hasta la Jornada 3, contra León, sin ninguna relevancia, después en Copa MX empezó a tener mayor participación. El juego pasado ante Querétaro llegó por i n su primera titularidad. Actuación discreta, pero con algunos pincelazos de calidad.

Eso sí, en una posición que no es la suya —volante por izquierda—, pero a la que él no le huye. "Me he sentido bien en una posición donde casi no juego, pero creo que lo he hecho bien, y por momentos pude irme hacia el centro", dijo después del juego contra Gallos.

Y sí, Vázquez es un jugador habituado a jugar detrás de los delanteros. Es un surtidor natural, su gran visión de campo y técnica futbolística le permite poner pases y centros precisos. En su primer juego como titular dio un par de pases con ventaja que dan evidencia de su calidad.

Con el actual sistema de Cruz Azul (4-3-3), Víctor empieza como extremo por izquierda, intercambiándose con Guerrón de banda, también puede aparecer en el centro; no desconoce la posición de centro delantero, pues fue en la que jugó durante su etapa en La Masía.

Vázquez se puede ubicar en cualquier zona del ataque, pero le cuesta la recuperación de la pelota, pues es un elemento netamente ofensivo. Se espera que Tomás Boy modifique para ubicar al español en su posición natural.

De cara al partido contra América, Víctor fue de los cruzazulinos que brindaron las mejores frases al enfatizar que La Máquina era mejor conjunto que las Águilas, incluso, poniéndola como favorita.

"A nivel de juego, de lo que yo vi de América y de lo que estamos mostrando nosotros, yo diría que sí (somos favoritos); a nivel de futbol nosotros estamos manteniendo y dando más esperanzas a nuestro juego, generamos muchas ocasiones, jugamos muy bien con el balón, así que vamos con esa confianza para que nos respeten".

Víctor Vázquez es apenas una promesa que Cruz Azul ansía se vuelva realidad. La Máquina desea que el español mueva los hilos y se convierta en su nuevo maquinista.