Frialdad y concentración

América ha identificado sus carencias, ahora el equipo de Ignacio Ambriz buscará resarcir su imagen y recuperar confianza en el partido de esta noche, contra Motagua, en Concachampions


Ignacio Ambriz
Ignacio Ambriz (Mexsport)

Ciudad de México

América sabe bien cuál es la enfermedad que acarrea, ahora debe hallar el remedio. Precisan las Águilas de una reacción, un triunfo que levante la moral del equipo y apacigüe el entorno. El sábado pasado, la mayoría de jugadores buscaron la ruta al autobús sin voltear a la zona mixta. La derrota con Atlas dejó mal cuerpo a la plantilla, sobre todo porque dispusieron de ocasiones para marcar, pero el tino no fue el adecuado, un golpe anímico para un equipo que no está acostumbrado a dos descalabros en i la, ni a que la mala suerte en las dos áreas sea tan recurrente.

Rubens Sambueza resumía el partido sin rebuscamientos. "Ellos fueron más contundentes, nosotros tuvimos ocasiones, pero no las pudimos concretar. Nos faltó más contundencia", comentó el mediocampista. En su conferencia de prensa, Ignacio Ambriz mantuvo el mismo tono. "Lo que realmente nos faltó fue la contundencia", dijo el entrenador.

Ahí el primer punto a dedicarle mayor énfasis en los entrenamientos, el remate a gol debe ser de mejor calidad, porque —aunque no sirve de consuelo—, según las estadísticas de la Liga MX, las Águilas fueron el equipo que más ocasiones tuvo el i n de semana, pero de cara al arco contrario su capacidad de resolución fue bastante pobre. Hasta 8 disparos a gol tuvo América, de los cuales solo uno acabó en el fondo de las redes, una cosecha muy pobre para un equipo que hubiera podido golear a su rival con un poco más de puntería.

La eficacia no estuvo del lado de Benedetto, el Pipa fue el más errático, se perdió al menos tres jugadas claras. La primera, un tiro con la puerta abierta, pero el remate no fue el adecuado y el balón se fue a las nubes. En la segunda, el Pipa buscó definir con un tiro que superara por alto a Pinto, pero el balón se fue por arriba del travesaño. Y en la tercera, Oribe le bajó la pelota con la cabeza, el balón quedó entre el delantero y el portero, Darío buscó la potencia y de nueva cuenta echó la pelota por encima del larguero.

En el camino, Oribe también se perdió un par de jugadas. Este conjunto de fallas condenaron el desempeño ofensivo de las Águilas. El equipo tuvo una mejora en su accionar, mostró una idea de lo que pretende Ambriz, quien mandó a Sambueza para ser más insistente y a Arroyo para tener más profundidad, se arriesgó al poner gente de ataque, pero en ese afán el equipo se fue descompensando en el medio campo, fue vulnerable en defensa y Atlas volvió a explotar los fallos en la zaga.

OTRAS FRACTURAS

América también pareció en el aspecto defensivo. Atlas le remató cuatro veces y en dos les marcó gol (el segundo de los rojinegros fue autogol). Las Águilas se rompieron en el primer gol, un hueco entre los medios de contención y los centrales. Güémez no apretó en su zona, Pablo Aguilar dejó su hábitat como central, el flanco izquierdo fue una laguna por la que entró Arizala. Ventura no salió a encarar, sino que corrió hacia atrás, se metió en su área y no pudo reaccionar al tiro del colombiano.

En el segundo, Atlas volvió a tomar mal parados a los medios de contención y a los centrales, una pelota i ltrada para Tabó rompió la línea baja de los azulcrema.

Pablo Aguilar no tuvo velocidad ni reacción y a Ventura le faltó decisión para ir a reventar la pelota en lugar de buscar cederla a Muñoz.

Otro punto que rompió la dinámica del equipo fue la expulsión de Darwin Quintero, el colombiano se empeña en ser visto como villano; cuando más se precisaba de tener los nervios fríos, llegó tarde a una jugada, pisó a un rival y ha vuelto a dejar al entrenador sin una opción para la visita a Pachuca.

El acabose llegó en el tercer gol, Ventura tuvo todo el tiempo para decidir si quería despejar la pelota o controlarla, no hizo ni una ni otra cosa, atajó mal el balón y asistió a Arizala.

Las Águilas están obligadas a reaccionar, esta noche, en el primer partido de la Concachampions, Ambriz puede encontrar un poco de serenidad. Se espera que el Motagua de Honduras pague las facturas de la Liga. América buscará frialdad en la definición y concentración en defensa. Ese es el camino para la resurrección del equipo.