El peor América, el mejor ‘Turco’

Lejos de ser un equipo arrebatado y temperamental, como en tiempos de Miguel Herrera; las Águilas de Antonio Mohamed se han hecho un cuadro efectista y frío que prioriza el resultado

El festejo de Mohamed tras el pase a semifinales
El festejo de Mohamed tras el pase a semifinales (Mexsport)

Ciudad de México

En Coapa se pasó de la tensión a la calma; la victoria sobre Pumas revitalizó al equipo, instalarse en las semifinales fue una liberación para todos los estamentos, el objetivo de alcanzar el título sigue vivo y la carga emocional que representó eliminar a un equipo como Universidad levantó el ánimo de cada integrante de la plantilla y del cuerpo técnico.

Sí, América está en la antesala de la Final por sus fueros —y por reglamento—; sin embargo, las formas en las que se logró la calificación no terminan de convencer, es verdad que en el partido de vuelta de los cuartos de final, las Águilas asumieron una postura más agresiva, no había otro camino cuando se tenía que remontar el marcador.

América fue en busca del partido, pero estuvo lejos de apabullar a Universidad, una cosa fue tener la pelota y otras las veces que se pone la pelota de cara al gol. En las gradas existe la percepción de que el cuadro de Antonio Mohamed podrá avanzar, pero no termina de cuajar el estilo del Turco, en la tribuna se echan de menos el arrebato y temperamento que se solían ver con el Piojo.

“Encontramos una manera de jugar de Miguel, hoy está otro entrenador y buscaremos ir haciendo historia en este club”

4 DE ENERO DE 2014
Tras debutar como técnico de América

El aficionado azulcrema se había acostumbrado a ver a un equipo que se lanzaba al ataque a matar o morir, se emocionaban con las jornadas en las que su escuadra jugaba como en el barrio, les daba lo mismo recibir un gol porque su equipo no especulaba e iba a emparejar fuerzas, no era una escuadra calculadora sino una que se batía a piedra y lodo en cualquier campo.

La llegada del Turco Mohamed suponía la continuidad a ese estilo, no tanto por la idea futbolística del entrenador, sino porque era la línea trazada desde la directiva, muestra de ello fue la permanencia de la plantilla que había triunfado con Miguel Herrera en 2013.

Pero las buenas intenciones no pudieron ser capitalizadas; en el primer torneo del Turco no fue el que se esperaba, al entrenador y al equipo les costó adaptarse a una nueva concepción. Aún así había fe en que Mohamed pudiera darle sentido al equipo, hacerse con el mando de los controles, impregnarle a América su filosofía y ser una escuadra vertical.

“Presionado estoy en otras cosas de la vida, los partidos de futbol me gustan y los disfruto, me gusta todo lo que es el entorno del futbol”

29 DE NOVIEMBRE DE 2014
Tras avanzar a semifinales


El actual curso fue de un inicio trepidante, América dio la sensación de acercarse a aquellos días de Miguel Herrera, hubo jornadas épicas y los números encajaban a la perfección.

Mohamed se hacía con el equipo y éste con el liderato del torneo, avanzaban con seguridad aunque el entrenador ajustó el sistema táctico, se olvidó de la línea de cinco e impregnó su idea de la línea de cuatro, dando más variaciones al medio campo Todo marchaba bien, hasta que llegó el tramo de irregularidad, el cierre del torneo no fue el que se esperaba, América no carburaba como al inicio, no dominaba en las áreas, pasó a ser vulnerable abajo y el gol escaseó.

Por si fuera poco, la ausencia de victorias en los clásicos y más aún, la falta de goles en estos partidos no dejaron contentos a los aficionados. Pumas les quitó el invicto, Cruz Azul los zarandeó y fueron incapaces de marcarles un gol en el Estadio Azteca a unas Chivas que daban pena.

La sonrisa del inicio se borró y se pasó a la nostalgia. No obstante, Mohamed se mantenía irme, pedía mirar a la tabla general; incluso, decía que le gustaba que la prensa hurgara en los defectos de su equipo más que en sus virtudes. La recta final del torneo la tensión empezó a llegar a Coapa, se instaló en el cuerpo técnico, —aunque el mismo entrenador dijo que no era así—.

La serie contra Pumas sirvió de termómetro a esa sensación de desconfianza hacia Mohamed, hubo mucha sorpresa por la forma de encarar el juego de ida, no gustó que el equipo fuera cauto, que en vez de atacar especulara, y que no se batiera con uno de sus acérrimos rivales.

En el juego de vuelta, Mohamed le quitó el freno al equipo, puso jugadores de buen pie en el medio campo. El entrenador gesticulaba nervioso, pedía más empuje; recuperó el alma con las fallas de Pumas, mantuvo la fe de que su idea cuajaría, que encontraría el gol y si no era así, moriría con la suya.

Entonces, Paolo Goltz lo llevó al éxtasis, el central argentino que el Turco trajo como refuerzo le concedió la razón. Mohamed cerró el partido, pasó al orden defensivo que tanto le gusta... le funcionó y al final corrió y brincó como niño hacia el vestidor.

América no es el equipo arrebatado que solía ser con Miguel Herrera, es una escuadra más efectista, igual que Mohamed, el entrenador que, a sus formas, puede llevar a América a su campeonato número doce, a la hegemonía.