La hora para definirse

América tendrá este sábado ante Pachuca un adversario de buen calibre, a fin de que encuentre una versión que obtenga buenos dividendos como local


América celebrando un gol durante el juego ante Atlas
América celebrando un gol durante el juego ante Atlas (Mexsport)

Ciudad de México

América encontró paz con la victoria sobre Atlas y ahora toca dar con la solidez en casa. El equipo de Ambriz no ha podido mostrar su esencia en el estadio Azteca, el entrenador sabe —al igual que su plantilla— que para ser protagonistas necesitan imponer su ley en casa. Las Águilas no han logrado que cada equipo que venga a su campo sufra para arrebatarles un punto, el curso pasado perdió 14 puntos en el Coloso de Santa Úrsula.

El arranque del actual torneo en el Azteca no se dio como estaba planeado, el juego del equipo fue espeso, con muchas lagunas y pocas cosas reconocibles; al América le faltaba rodaje y tiempo para tomar el tono físico.

Pero lo que más llamó la atención fue la poca generación de ocasiones de gol. Solo dispuso de una clara que Oribe falló en el duelo ante Campestrini. De ahí en fuera, no hubo más volumen de juego en el cuadro azulcrema que, en cambio, sí pasó momentos de apremio a nivel defensivo. Y en la zona media careció de creación y recuperación.

Mejoró el cuerpo para el partido frente al Atlas, se notó un equipo con mejores automatismos, el engranaje de los elementos tuvo un salto de calidad; con solidez a nivel defensivo, mejor procesamiento del juego en el centro del campo y la capitalización de las oportunidades que se generaron en la zona ofensiva.

La evolución americanista fue tangible en todas las zonas del campo, pero se guarda la prudencia en Coapa, porque una victoria tampoco es para echar cohetes, lo que sí permitió fue aminorar el entorno, los días habían sido de mucha presión y aunque desde el interior del grupo se ha transmitido confianza en el cuerpo técnico, siempre ayuda que lo que se habla en el exterior no gire en torno a lo negativo.

Ahora la mente está enfocada en hacerse fuertes de local, porque cualquier equipo que aspire a ser protagonista en el torneo, debe hacer de su campo tierra inexpugnable, enésima ocasión que las Águilas tendrán para reivindicarse ante su gente. El rival, Pachuca, invita a que sea un duelo donde se muestre decisión y atrevimiento.

Pachuca es un adversario que tiene su historia con América, sin ir más lejos, el año pasado los hidalguenses eliminaron de los cuartos de final al cuadro americanista en el Clausura 2015, cuando los de Coapa eran dirigidos por Gustavo Matosas. Vino la revancha del conjunto capitalino que en el Apertura 2015 fue a celebrar su primera victoria en el estadio Hidalgo, a raíz de ese triunfo se dio la mejor racha de las Águilas.

Osvaldo Martínez, mediocampista de las Águilas, habló del objetivo de hacerse fuertes en el estadio Azteca. "Es un asunto pendiente, el torneo pasado dejamos ir muchos puntos de local. Deberíamos ser fuertes de local y de visitante, lo buscaremos. Sabemos que nos toca un rival difícil, pero buscaremos una gran victoria. Tenemos en la cabeza que podemos. El equipo ha demostrado que quiere el título, pero para eso tenemos que mostrarnos fuertes de visita y de local".

Sobre una explicación del por qué América no ha logrado hacer que pese su casa, el guaraní consideró que "a veces nos gana la desesperación de ir a buscar el partido, suele entrar la desesperación de querer ir ganando uno o dos a cero a los quince minutos y ese error lo cometimos mucho el torneo pasado. Ahora debemos ser más mesurados, sabiendo que el equipo rival viene al contragolpe, a encerrarse. Nosotros tenemos que ser contundentes y sólidos".

Osvaldito puntualizó en ganar el duelo en el centro del campo, porque son dos equipos que buscan tener la pelota y proyectar con velocidad hacia al frente. "Ellos tienen jugadores jóvenes en esa zona que son muy rápidos. A nosotros nos toca estar bien ordenados, ser sólidos y aprovechar las ocasiones que tengamos".

América mejora y avanza, pero en casa tiene la urgencia de brindar una actuación que confirme su intención de ser protagonista.