A un año del Centenario

América celebra 99 años de vida y arranca el camino hacia sus cien años, en los que buscará mantener la estela de éxitos que los ha acompañado en el último lustro

El América en el paso del tiempo
El América en el paso del tiempo (Cortesía América )

CIUDAD DE MÉXICO

Han pasado 99 años desde que América vio la luz, una historia que ha tenido pasajes de todo tipo, jornadas buenas y malas, décadas de alegría y otras de claroscuros. Las páginas del futbol mexicano no serían lo mismo sin las Águilas, un club que se ha ganado también la etiqueta de antagonista, un club al que se ama o se odia. Así de polarizado es el sentimiento que generan los azulcrema.

El presente de América no podría entenderse sin todos aquellos que han pasado por sus instalaciones, desde directivos, entrenadores, jugadores, y los mismos trabajadores que empeñan su esfuerzo a la causa.

Como en todo club, por América han pasado buenos y malos directivos, no decirlo sería negar una parte de la propia historia del club, porque a partir de las buenas y malas decisiones se le dio continuidad a un proyecto o hubo la necesidad de modificar el rumbo para reencauzar el camino.

ANTES DEL PROFESIONALISMO

Los orígenes de América remiten hacia 1916, cuando un grupo de jóvenes (algunos exalumnos del Colegio de Mascarones, otros surgidos del patio de la Perpetua y algunos más del Colón) formaron las bases de una historia que se ha mantenido con el paso de los años. Rafael Garza Gutiérrez Récord y Germán Núñez Cortina fueron los artífices y fundadores de lo que hoy es el cuadro de Coapa. En la colonia Condesa se definió el nombre del equipo y a partir de entonces, el conjunto americanista fue evolucionando en el tiempo, gracias a los éxitos logrados en torneos interescolares, hasta entrar en la Liga Mayor. En la temporada 1917-1918 obtuvo su primer triunfo oficial ante el Deportivo Español, por marcador de 2-0.

En los años veinte, América logró cuatro títulos consecutivos, (1924-25; 1925-26; 1926-27 y 1927-28), pero estos no se le adjudican como tal, porque la época profesional del futbol mexicano está considerada a partir de 1943. La década de los años 30 no fue prolífica para los americanitas que tuvieron que reorganizarse y seguir a la espera de conquistar el éxito deportivo. Eran los tiempos en que otros equipos gozaban del protagonismo, escuadras como Atlante, Necaxa y el España.


UNA LUZ EN EL CAMINO

En los años 50 empezó a asomarse un poco de lo que llegaría a ser América, en la temporada 1953-54, ganaron el título de la Copa México, título que refrendarían en el siguiente curso. Fue justo a finales de la década cuando se da una transición vital en el club. El 12 de julio de 1959 Emilio Azcárraga Milmo compra el Club América que años después tendría a la cabeza a Guillermo Cañedo de la Bárcena.

Como era de esperarse, el cambio necesitó tiempo para funcionar, la evolución futbolística y la llegada de jugadores de prosapia empezó a carburar con tipos como Francisco Moacyr, José Alves Zague, Arlindo dos Santos y Edvaldo Izidio Neto ‘Vavá’, entre otros.

Por aquellos años también surgió el Clásico Nacional, por la rivalidad que se vivía en los enfrentamientos que sostenían contra las Chivas, así —tras un partido celebrado en Ciudad Universitaria el 12 de noviembre de 1959, con victoria tapatía por 2-1—, nace el juego más grande del futbol mexicano.

Entonces llegó su primer título de Liga, la espera acabó en la campaña 1965-66, nada menos que al poner fin al dominio del Campeonísimo Sagrado. Las Águilas derrotaron 2-0 a Veracruz, el domingo 12 de diciembre de 1965, con goles de Javier ‘Chalo’ Fragoso y Jorge ‘Coco’ Gómez, determinaron que el primer título de América en la época profesional se festejara en Ciudad Universitaria. Con el crecimiento del equipo se dio también la necesidad de una casa propia, por lo que Azcárraga Milmo llevó a cabo la construcción del estadio Azteca, el cual fue inaugurado el 29 de mayo de 1966, en un partido contra el Torino de Italia.

En la década de los años 70, América lograría dos títulos más, el de la campaña 1970-71 (con José Antonio Roca) y de la campaña 1975-76 (con Raúl Cárdenas) eran los tiempos en los que las Águilas ya cautivaban con jugadores de la talla de Carlos Reinoso, Enrique Borja Alcindo, Kiesse, Mario Pichojos Pérez, Toño de la Torre, Javier Chocolate García, Paco Castrejón, Rafael Puente, Cesáreo Victorino, Javier Sánchez.


TIEMPOS DE HEGEMONÍA

Si bien América ya era un equipo con prestigio, le hacían falta títulos que validaran su grandeza, entonces llegaron los años en los que el equipo azulcrema impuso su ley en el campo. Hasta ahora, no ha habido en la historia del club una década tan ganadora como la de los años 80, en la que se celebraron cinco títulos.

El primero llegó en la temporada 1983-84, nada menos que ante las Chivas, con Carlos Reinoso en el banquillo. El de campaña 1984-85 sobre Pumas con Miguel Ángel el ‘Zurdo’ López como entrenador. El tricampeonato llegó con el Prode 1985, sobre el Tampico Madero y con el mismo ‘Zurdo’ López en el banquillo. El cuarto campeonato de esta década se celebró en el curso 1987-88, de nuevo ante los Pumas, pero ya bajo el mando de Jorge Vieira, y en la temporada 1988-89 llegó el último título de esta década, tras vencer a Cruz Azul con el mismo ‘Bambino’ como estratega.

Esta década quedó enmarcada en las páginas de gloria del conjunto azulcrema, porque fueron un equipo avasallante, con un estilo reconocible y que terminaba imponiéndose a sus rivales, por si fuera poco, venció a sus tres más grandes rivales en finales. Provocó frustraciones a las aficiones del Rebaño, de La Máquina y de Universidad, se ganó el odio de todos ellos y generó el sentido de pertenencia entre sus aficionados.

Muchos jugadores ayudaron a forjar estas gestas, hombres que han pasado a la historia porque dejaron una huella exitosa en el club, tipos como Daniel Brailovsky, Carlos Hermosillo, Héctor Miguel Zelada, Alfredo Tena, Cristóbal Ortega, Vinicio Bravo, Alex Domínguez, Eduardo Bacas, Juan Antonio Luna, Gonzalo Farfán, Antonio Carlos Santos, Efraín Herrera, Guillermo Huerta, Carlos Hermosillo, Adrián Chávez y Luis Roberto Alves Zague; entre muchos otros fueron los gestores de una época que aún hace vibrar a millones de americanistas.


TIEMPOS DE SEQUÍA

Hubo entonces la época baja, si en los 80 América se la pasó de festejo en festejo, en la década de los 90 no pudo celebrar ningún título de Liga, fueron tiempos en los que el club no daba con el rumbo en el torneo doméstico.

Perdieron la Final de la temporada 1990-91 con Pumas, y después de eso no lograron instalarse en una Final en toda la década. Llegaron a conformar buenos planteles, equipos que eran protagonistas, pero no ganadores.

Por ejemplo el América de Leo Beenhakker que tanto gustó por su forma de jugar, un estilo netamente ofensivo, pero la salida del entrenador holandés no fue bien digerida por el equipo que acabó eliminado en semifinales.

Los tiempos convulsos no pararon, los múltiples factores se siguieron conjuntando de tal manera que América no lograba recuperar la jerarquía que su escudo demanda. Las decisiones directivas no fueron las más adecuadas en algunas ocasiones y en otras la plantilla no respondió como se esperaba.

Fueron muchos años los que el aficionado americanista suspiró con nostalgia por los tiempos de bonanza, no encontraba explicaciones para tratar de comprender los motivos por los que su equipo no podía ser lo que antes fue.

La sequía encontró un punto de paz hasta el Verano de 2002, tuvieron que pasar 13 años para que América volviera a disputar una Final, ahí llegó el noveno título, tras vencer en la Final al Necaxa. Manuel Lapuente fue el entrenador que rompió los días grises. Hubo otra vez un periodo de vacas flacas, pero en el Clausura 2005 las Águilas obtuvieron su segunda corona en torneo cortos, ahora de la mano de Mario Carrillo, un título que fue especial para Cuauhtémoc Blanco, el último héroe surgido de la cuna americanista por fin lograba levantar una copa al cielo.

Aquel que pensara que la fuerza de América estaba de vuelta vivió una utopía. América seguía con el rumbo extraviado, y después de esos títulos se volvió a ensombrecer el panorama. Había que esperar una fuerte agitación, mirar al suelo, reconocer errores y empezar con la reconstrucción.

RESURGE EL AMERICANISMO

Para entender el presente actual de América es necesario remitirse a los años grises, fueron esas campañas las que también llevaron al club a su presente actual. En noviembre de 2011, el dueño de América, Emilio Azcárraga Jean, ejecutó un nuevo cambio que ha sido fundamental en las Águilas: la llegada de Ricardo Peláez a la presidencia deportiva, de Pepe Romano a la presidencia operativa y también la mano de Yon de Luisa, hicieron que el americanismo, ese sentimiento que va ligado al sentido de pertenencia y de orgullo por el escudo del club, se reinstalara y se levantara de sus cenizas.

La nueva directiva trazó el camino para conformar planteles competitivos, equipos que fueran reconocibles, que tuvieran una estructura y que los jugadores entendieran en qué club estaban parados.

América ha vuelto a ser un equipo vibrante, con una dosis de barrio, con jugadores de jerarquía, pero con un proyecto bien sustentado, con dos títulos de Liga, uno de ellos ganado de forma agónica y con un espíritu de lucha para salir de la adversidad.

La Final del Clausura 2013 será recordada por la épica de las Águilas, por ese arrojo de Moisés Muñoz para lanzarse a cabecear un balón en la última jugada. El del Apertura 2014 como la confirmación de un equipo que hoy más que nunca despierta ese sentimiento de animadversión entre el resto de aficiones. De nueva cuenta a América se le ve con desdén desde otras trincheras, pero son los tiempos en los que el aficionado americanista ha vuelto a salir a la calle, orgulloso de sus colores.

La Concachampions ratificó que la estructura funciona con uno u otro entrenador, se ha priorizado el proyecto y no lo individual, pesa más la institución y el escudo es el que exige. Se demanda competir para ganar, se piden papeles principales en los tornos y no secundarios.

América celebra 99 años, arranca el camino para el Centenario, hay motivos para festejar en Coapa, el equipo aspira a la Liga, es líder en Concachampions y en diciembre irá a Japón a buscar la gloria ante los campeones del resto del mundo.

Las Águilas arrancan la preparación del Centenario, lo hará instalado en la bonanza de los resultados y con la conciencia de que es un equipo que ha aprendido de sus horas bajas para posicionarse con la etiqueta que les gusta e incómoda a muchos más: El más grande de México, el más ganador.