América tuvo un 2013 mágico, pero no perfecto

América fue el equipo más destacado del año, no solo por coronarse en el Clausura 2013, sino también por ser la base del Tri que venció a Nueva Zelanda en la repesca para calificar al Mundial; se quedó cerca del bicampeonato

América - Toluca
América (Mexsport)

CIUDAD DE MÉXICO

En 2013, América vivió su mejor año en lo que va de los torneos cortos: dos finales, un título de Liga y ser la base de la selección mexicana que consiguió el boleto al Mundial de Brasil en el repechaje ante Nueva Zelanda, son los principales logros de un equipo que con Miguel Herrera regresó al protagonismo.

El mismo Piojo lo ha reconocido, en lo personal este año representó el mejor de su carrera como entrenador y eso se reejó en el desempeño de sus Águilas que en los dos torneos de Liga fue un claro animador y estuvo muy cerca de haber conseguido el bicampeonato.

En 2012, América ya había dado avisos de la solidez que estaba consiguiendo con Miguel Herrera, en ese año el conjunto de Coapa llegó a dos seminales, pero no pudo trascender al quedar eliminado ante Monterrey y Toluca.

En el Clausura 2013 las cosas cambiaron para las Águilas, que terminaron como segundo lugar del torneo con 32 puntos. En la Liguilla eliminaron a los Pumas en los cuartos de nal, ganando en los dos juegos; en seminales, dieron cuenta de Monterrey para llegar a la última instancia contra
Cruz Azul.

En el juego de ida de la gran Final, el América sucumbió por la mínima diferencia ante La Máquina en el Estadio Azul. En la vuelta las cosas pintaban mal para los de Coapa, que recibieron un gol más en los primeros minutos y para colmo de males Molina fue expulsado antes de que concluyera la primera mitad.

Con todo adverso, América apostó por la épica; eso sí, contó con la suerte de que Cruz Azul falló innumerables llegadas. Así, al minuto 88, cuando todo indicaba que La Máquina rompería su sequía de títulos, un cabezazo de Aquivaldo Mosquera les devolvió la vida a las Águilas.

Después vino la locura total: en tiempo de compensación Moisés Muñoz fue a rematar un tiro de esquina y después de algunos rebotes conectó un cabezazo que fue desviado por Alejandro Castro para empatar el juego.

En ese momento, América había ya doblegado mentalmente a su rival y fue hasta los penales donde concluyó su noche épica, con el último cobro de Miguel Layún.

En el Apertura 2013, las Águilas fueron superlíderes con 37 puntos, pero le sobrevino un bajón futbolístico justo en la Liguilla, donde apenas pudo ganar uno de los seis juegos que disputó en esta instancia. Eliminó a Tigres por el gol de visitante en cuartos de final, a Toluca lo doblegó en el Azteca, pero ante León se vio superado.


LOS CLAROSCUROS

Una de las causas del bajón del América en el último tramo de la temporada fue por la ayuda que le dio este equipo a la selección mexicana en el repechaje mundialista, al prestarle a su cuerpo técnico y convertirse en la base con diez jugadores, siete de ellos titulares. Después de ese mes en el que Herrera estuvo con el Tri.


Además, justo en la semana en que el Piojo se marchó, el equipo amarillo sufrió un duro golpe al ser eliminado de la Concachampions en la fase de grupos, al perder como local ante el Alajuelense de Costa Rica.

EL LEGADO DEL PIOJO

El legado del Piojo lo convierte en el mejor entrenador del América desde que se instauraron los torneos cortos en el Invierno 1996.

En los dos años que estuvo Miguel Herrera, las Águilas llegaron a cuatro seminales, además nunca salieron de los primeros cuatro lugares de la clasicación general en esas temporadas.

También, cuando Herrera llegó a la institución, en el Clausura 2012, agarró a un equipo que un torneo antes había sido penúltimo de la tabla general, con apenas 15 puntos obtenidos, y se situaba en el lugar nueve del porcentaje; ahora, dos años después, las Águilas terminaron
como superlíderes de la fase regular, llegaron a su segunda Final consecutiva y en el porcentaje ya están en el segundo puesto.

Esos son los números del Piojo que Antonio Mohamed tendrá que superar, o en el peor de los casos, mantener.