América gana el Clásico 220 a Chivas

Con goles de Darwin Quintero y Oribe Peralta, el equipo de Ignacio Ambriz derrota a un voluntarioso Rebaño al que le fueron anulados dos goles por fuera de lugar

Guadalajara

América se llevó el Clásico, lo hizo porque aprovechó sus momentos para pegar en el marcador en el momento oportuno, porque sacó ventaja de los minutos en los que fue más decidido y porque supo sufrir al final ante un Chivas impetuoso que mostró buena cara, pero al que le sigue faltando mejor suerte en la definición.

Y es que Chivas arrancó el partido con mejor cuerpo, el conjunto de Matías Almeyda dio un paso al frente y buscó la pelota, fue valiente y se lanzó a buscar el arco de Hugo González, sorprendió a América al que le costó tener la pelota. Las Águilas fueron un cuadro que se desconcertó, les costó procesar su juego y tener bola par a asociarse.

El Rebaño fue un cuadro más rápido en la recuperación, se anticipaba e iba de nuevo a tratar un gol, la reacción de América no llegaba, no había alguien que tomara la pelota y transmiera pausa y cuando decidía saltar líneas, tampoco obtenía buenos dividendos.

Ni Sambueza ni Andrade lograban agitar a su escuadra, mientras Cisneros, Orbelín y Brizuela parecían estar más enchufados. Almeyda lanzaba a los suyos al frente y Ambriz gesticulaba en busca de una reacción en el campo. Pero América parecía sobrepasado.

De a poco, los visitantes fueron controlando las revoluciones de los locales, pero éstos nuevamente se iban al frente cada vez que tenían la ocasión, aunque América ya estaba bien ordenado en defensa, una intención clara, si no podían hacer daño, tampoco iban a permitir que se los hicieran.

Como no puede faltar en estos partidos, llegó una acción que levantó la polémica, una pelota que fue a buscar Omar Bravo y también la defensa americanista, Guerrero y Bravo se levantaron para buscar la pelota, ésta le cayó a Brizuela que sacó un derechazo que venció a Hugo González, los rojiblancos se fueron a la banda a celebrar, mientras los americanistas fueron a buscar al abanderado, Alejandro Ayala, porque el Conejo estaba en fuera de juego, ganaron los azulcrema la disputa, una acción reclamada por los tapatíos que no lograron revertir la decisión. Brizuela sí estaba adelantado, pero el alegato de Sambueza convención más que el de Bravo.

El partido bajó de decibeles, como si a los dos equipos les invadiera una cierta sensación de miedo a fallar, ninguno quería abrirle la puerta al bando contrario.

Pero en ese trámite, Chivas seguía siendo el que mejor se acoplaba a la circunstancias, en tanto América buscaba un momento para poder encontrarse en el campo de juego.

La reacción de América llegó apenas al salir de los vestuarios, el equipo de Ambriz cambió de actitud, ahora fueron ellos los que dieron el paso al frente, si en el primer tiempo apenas habían inquietado a Cota, cuando le buscaron la cara encontraron la puerta del gol.

Oribe peleó una pelota en el área, el balón le cayó a Quintero que preoparó la pierna derecha y sacó un fuerte tiro que venció al portero rojiblanco. América se iba arriba y el Clásico entraba en el escenario que mejor le gusta a las Águilas, con espacios por la ansiedad de su rival que estaba obligado a correr riesgos.

Se vio con mejor cuerpo América, porque Chivas no se repuso del golpe emocional. Eran los mejores momentos de los azulcrema que volvieron a aprovechar la desconcentración de la zaga tapatía.

Rubens Sambueza, controló la pelota por la izquierda, sacó ventaja de su experiencia y desbordó a Raúl López, el Dedos nada pudo hacer para evitar que el capitán azulcrema entrara como cuchillo en mantequilla hasta centrar para Oribe, quien cabeceó pleno para lograr el segundo.

Chivas se descompuso en un santiamén, para su desgracia Cisneros se fue expulsado en una acción en la que el árbitro (Fernando Guerrero) vio que lanzó un pisotón sobre Paul Aguilar. Parecía el fin del Clásico, pero el propio América le abrió la puerta de la reacción al Rebaño, Paolo Goltz también se fue expulsado por doble amarilla.

Fue entonces cuando Chivas tiró de orgullo, entró Peña a la cancha y el Gullit marcó el gol del descuento, ese gol reencendió al cuadro rojiblanco que apretó con fuerza para lograr la igualada. La encontró en una jugada de táctica fija, pero ahora fue el abanderado número uno (José Luis Camargo) quien lo invalidó por fuera de juego de Michel Vázquez.

El partido fue un volado en los últimos minutos, con el Rebañó asumiendo todos los riesgos, y América resistiendo en la zaga y apostando a un contragolpe para lograr cerrar el partido. Sufrieron las Águilas, pero mostraron solvencia en el cuadro bajo, su pegada oportuna y su resistencia le dieron la victoria.