América y Tigres, por la gloria

América y Tigres definen en el estadio Azteca al campeón de la Concacaf, que en diciembre estará en el Mundial de Clubes; las Águilas llegan con ventaja, pero Tigres buscará la hazaña 

Trofeo que ganará el campeón de la Champions
Trofeo que ganará el campeón de la Champions (Mexsport)

CIUDAD DE MÉXICO

Rubens Sambueza, capitán de América o Juninho, capitán de Tigres. Uno de ellos tomará en sus manos la enorme copa de la Concacaf y la levantará al cielo, solo uno cumplirá con el ritual de los triunfadores.

Lo tiene a modo América después de la ventaja lograda en el juego de ida, pero la plantilla azulcrema ha desterrado de su mente cualquier indicio de triunfalismo, haría mal en creerse vencedor, porque en el futbol han ocurrido pasajes épicos.

A eso apelará Tigres, un cuadro de garantías al que no se le puede descartar, posee los recursos para lograr la remontada, aunque tendrá que correr riesgos para aspirar a ella, pero al interior del vestidor felino se dan ánimo y mantienen sus convicciones.

Buenas noticias llegan a Coapa, en el punto crucial de la temporada Ignacio Ambriz tendrá a su disposición a todos sus activos. Paul Aguilar ha superado la lesión que le aquejaba (desgarre) y está listo para volver a la foto inicial.

Michael Arroyo y Darwin Quintero cumplieron con su partido de sanción y su regreso representa un plus para el ataque. Los universitarios llegan con la moral baja, por la derrota en el juego de ida y porque el tropiezo del fin de semana en la Liga, ante Santos, los sacó de los puestos de Liguilla.

Aunado a que esta noche tienen todo en contra: el marcador, el entorno y la atmósfera de un estadio que siempre impone. En los momios, América lleva la delantera, se la concede el perfecto ejercicio defensivo de la ida, la solidaridad del conjunto se vio en cada pelota que rondaba su área.

La cuadrilla de Ambriz interpretó y ejecutó el partido que mejor le ajustaba. Tigres fue superado por la ansiedad y se desprotegió en defensa.

Ahora tiene la necesidad de atacar, pero es algo que no está en el có- digo genético de su entrenador, Tuca no se caracteriza por ser un técnico que se lance a la batalla al intercambio de golpes.

Desde la sala de máquinas, Rubens Sambueza comandará el juego de América. El mediocampista es el faro de las Águilas, el hombre que marca la pauta y el ritmo del equipo, con Sambu fl uye el juego de los azulcrema, sabe lo que debe poner en estos compromisos y asume el peso del escudo.

En el juego de ida fue la brújula del equipo, gestó la jugada del primer gol y armó el contragolpe del segundo. Celebró con coraje el marcador, quizá porque apenas y les concedían opciones de salir vivos del Volcán y terminaron silenciando la casa felina.

Juninho es el hombre que imprime carácter en la defensa de Tigres, desde la retaguardia deberá transmitir seguridad al resto de sus compañeros, tendrá la misión de pedirle al resto de su legión que mantengan la concentración, alentar a los de adelante a ir en busca de la remontada y blindar su portería.

No luce fácil, pero retos como éste son los que demandan la autoridad de los capitanes. Esta noche, en el estadio Azteca, solo uno alcanzará la gloria, Rubens Sambueza o Juninho, alguno levantará la copa, un acto que pondrá el nombre de América o Tigres como el primer equipo califi cado al Mundial de Clubes de Japón.