La resistencia de la defensa

América tiene pie y medio en Japón luego de derrotar a Tigres en la final de ida en la Concachampions, en gran medida gracias a su aparato defensivo 


Jugadores del América celebran
Jugadores del América celebran (Mexsport)

Ciudad de México

L os jugadores de América volvieron de Monterrey con la satisfacción del deber cumplido, cumplieron su propósito de la mejor manera.

 Lograron un buen resultado en el estadio Universitario y marcaron dos goles de visitante, tan importantes en esta serie.

El planteamiento del partido funcionó a cabalidad, ya que pudieron nulificar todo el arsenal felino. En la Final de ida de la Concachampions, América fue un equipo reconocible, no engañó, asumió una estrategia que puede ser cuestionada, pero es válida y es otro de los caminos para llegar a la victoria.

 Ignacio Ambriz ganó el duelo estratégico, sobrevivió a las múltiples ausencias que tuvo y montó un equipo que fue solidario en el esfuerzo defensivo. “Trabajamos en la semana para hacer un partido perfecto porque era la única forma de conseguir un resultado positivo, hay que ser sinceros, no pensábamos llevar este resultado tan importante sabíamos que iba a ser un partido difícil, pero lo importante es que sacamos un buen resultado”, comentó Miguel Samudio, el lateral izquierdo que no permitió que Jürgen Damm tuviera espacios para desequilibrar.

Las circunstancias del juego llevaron a América a tener poco tiempo la pelota en su poder, cuando lograba extenderse no era constante y de nuevo tocaba replegar.

Bajaban Oribe y Benedetto a la mitad del campo, Andrade se unía a Samudio por la izquierda. Rubens le echaba una mano a Alvarado, Chepe Guerrero delante de los centrales y Osvaldo unos pasos adelante. “El partido se nos fue dando así. Nosotros queríamos tener la pelota y proponer, pero al ver que el partido se nos acomodaba mejor así, más cuando en el segundo tiempo entramos y conseguimos el gol rápido, el partido se nos dio así. Veníamos a ganar y buscar un resultado así”.

América creyó en sus opciones, había confianza en el cuadro de Coapa de hacer un buen partido, el camino a seguir –que puede gustar o no– fue ceder la iniciativa, sobrevivir sin pelota y resistir en defensa. Aunque las Águilas en el primer tiempo no tuvieron ni un solo tiro a gol, en su primera ocasión del segundo tiempo mandaron la pelota al fondo.

“Finales son finales y hay que jugarlas. Supimos esperar los momentos, hubo algunas correcciones que por ahí nos estaban generando peligro, pero en ningún momento cambiamos el sistema de juego, jugamos de la misma manera y lo importante es que fuimos contundentes. Fue justo el resultado porque, a la hora de convertir fuimos muy contundentes y nos llevamos un resultado justo”, comentó Darío Benedetto, el delantero argentino que abrió el marcador.

Desde el arco, Hugo González veía cómo sus compañeros multiplicaban esfuerzos para impedir que el balón le llegara con peligro, el portero intervino en algunas ocasiones, pero ninguna que le exigiera emplearse a fondo.

En su primera final se le vio seguro y concentrado ante un ataque de buen pedigrí. “Se demostró que tenemos un gran grupo, buscábamos un resultado así, lo queríamos y lo conseguimos, creo que fue un partido bastante redondo, estamos tranquilos y muy claros con el objetivo de regresar al Mundial de Clubes”, señaló el arquero.

América se acerca a Japón, lo hace porque en el juego de ida resistió defensivamente, sobrevivió a los embates felinos, mantuvo una idea, un estilo y una estructura defensiva, asumieron y entendieron que esta eliminatoria se juega a 180 minutos.