Los méritos del América

Pese a que sus goles surgieron en acciones a balón parado y de un error arbitral, las Águilas lucieron sólidas en el trabajo ofensivo frente al León

Michael Arroyo es felicitado por Nacho Ambriz
Michael Arroyo es felicitado por Nacho Ambriz (Mexsport)

CIUDAD DE MÉXICO

Los jugadores del América se marcharon del Azteca con un semblante diferente, fueron muchas las semanas en las que no lograban conectar con su tribuna, los goles y las victorias se habían esfumado y se iban a casa a repensar las cosas. Todo cambió de un plumazo en el arranque de la Liguilla, el equipo se reencontró con su afición y dio un paso irme hacia las semifinales. Los goles y las sonrisas regresaron.

Es verdad que el partido contra León tuvo sus matices, que fue un partido con aciertos y errores en todos los frentes y muchas circunstancias los que terminaron por darle una ventaja que parece definitiva; quizá León no merecía tanto castigo, pero el resultado ya está decretado, tiene su mérito América de haber interpretado bien esos matices y de haberles sacado ventaja.

Hay prudencia en el interior del vestuario azulcrema, el grupo evitó triunfalismos, la plantilla americanista sabe que el rival tiene la capacidad para darle la vuelta al partido, esperan un cuadro leonés decidido a atacar. Pero tendría que ser un desastre el equipo de Nacho para quedar eliminado, habrá espacios por la necesidad de los esmeraldas para marcar goles y América sabe cómo explotarlos.

¿Qué hizo bien América para acariciar las semifinales? Primero, sacó ventaja del planteamiento de Pizzi, las bajas de Boselli y Sabah obligaron al entrenador argentino a retocar su esquema, puso a Peña como eje de ataque y el Gullit no es un especialista; después movió de su sitio natural al Gallito Vázquez para colocarlo como interior por derecha y como contención ubicó a Aldo Rocha (quien desvió el tiro de Paolo Goltz para el empate).

Después, las Águilas mostraron serenidad y capacidad de reacción, no iniciaron bien el partido, les costó ingresar a la dinámica del mismo, incluso la fortuna les hizo un guiño para salvarse del segundo gol. Entonces empezaron a asentarse mejor, se conjuntaron los medios y llevaron la pelota a campo rival.

De un tiro de esquina vino el empate, Fernando Navarro no despejó el centro de Arroyo, porque se confundió con el intento de tacón de Paul Aguilar; luego, Goltz estuvo atento a la segunda jugada, vio la pelota a modo y sin pestañear remató de media vuelta. Ahí vino otro guiño de la suerte, porque Rocha desvió el balón y evitó que Yarbrough pudiera tapar el tiro.

El mérito del segundo gol radicó en que Andrade falló en su primer centro, pero peleó la segunda jugada y llegó hasta la línea final para centrar, la defensa esmeralda no atinó a alejar el balón y Peña despejó mal. Paul Aguilar no perdió de vista la bola se fue acomodando por si la pelota salía al centro, así pasó y sin perder tiempo controló y disparó con rapidez.

El tercer gol viene precedido de un invento del árbitro César Ramos, quien fue engañado por Andrés Andrade. Fue una pifia la del silbante que marcó el rumbo del juego. ¿Qué puede ser lo destacable hasta antes de ese error?, que América se había hecho con el factor emocional, apretaba y buscaba un hueco para seguir haciendo daño, ya tenía el mando del partido y concedía poco a La Fiera. Sambueza encontró el espacio y filtró la pelota para el Rile, quien le ganó el movimiento a Burdisso. César Ramos hizo el resto y Benedetto no falló.

En el complemento, América se vio mejor en el espacio largo, León dejó huecos que no pudieron ser capitalizados en otro gol, se fallaron otro par de ocasiones, la más clara, un contragolpe de Oribe que rozó el poste, ese sigue siendo un punto a mejorar, la capacidad de resolución de jugadas que pudieron haber subido al marcador y hacer la ventaja más contundente.

En el cuarto gol, se conjunta de nuevo el acierto y error, aunque pesó más la piia. Arroyo tuvo la decisión de patear a gol, sabía que debía tirarla a primer poste, así lo buscó, pero su cómplice fue Yarbrough, que no reaccionó a tiempo y cuando le metió la mano a la pelota no fue con la fuerza suficiente para evitar el gol.

SELLAR EL PASE
El miércoles en el vestidor de América se respiró confianza, pero también se guarda la calma. “Es un paso importante, no nos desesperamos, estuvimos bien parados en todas las líneas, supimos en qué momentos atacar, hay que descansar e ir el sábado a hacer un buen partido”, señaló Miguel Samudio.

El lateral paraguayo agregó que para el partido de mañana “no debemos confiarnos de los tres goles que tenemos de diferencia, hay que ir a jugar con mucha inteligencia sabemos que con un gol nuestro sería muy difícil para ellos remontar. América no debe mantenerse atrás, pero eso no significa que tenemos que jugar a lo loco, al contrario hay que ser inteligentes”.

Mientras, Daniel Guerrero dijo que su salida del partido fue por un golpe nada más y estará en condiciones de jugar en el feudo de La Fiera, donde las Águilas, dijo, no serán un conjunto especulativo. “No hay que conformarse, América tiene que seguir buscando el resultado positivo, sabemos que va a ser difícil, porque León ahora tiene la obligación de hacer un gran partido, pero nosotros queremos estar en semifinales y vamos a hacer lo que sea para lograrlo. Contará el oficio y la intensidad con la que salgamos, si salimos pensando en mantener el resultado, León tendrá muchas oportunidades, entonces vamos a salir a buscarlos, a completar lo bueno que hicimos”.