América: Esta vez les tocó caer

Tristeza, dolor, una Final perdida. Las Águilas cerraron el año con un título y un subcampeonato; además, fue el adiós de Miguel Herrera como estratega del club  

América, los subcampeones
América, los subcampeones (Mexsport)

Ciudad de México

Los jugadores de América salieron cabizbajos, no hubo festejo, desde muy temprano se dieron cuenta que el partido, que la Final y el sueño del bicampeonato se esfumaba.

Al final del cotejo se aferraron a sus hijos, los llevaban en brazos para aminorar el dolor de sus pequeños, a algunos se les escaparon las lágrimas. Los que hablaron reconocieron su derrota sin justificaciones.

Miguel Layún señaló que "la frustración llega cuando por más que intentas no quiere caer la pelota, la primer jugada de Mendoza pega en el palo, y esas jugadas te van desesperando porque ves que cada vez que ellos patean la pelota sí entra".

Layún comentó que lo más triste fue no haber podido regalarle a la gente el bicampeonato, pero destacó que la distancia que marcó el global de cuatro goles, no es lo que se vio en la cancha.

"Nuestra afición es muy grande, no cualquiera se queda y le aplaude a su equipo. Creo que (León) en ningún momento fue tan superior ni la diferencia fue tan abismal, ellos fueron contundentes y hay que felicitarlos, son dignos campeones".

Mientras, Narciso Mina abandonó el Estadio Azteca con un semblante de resignación, fue marcado por la tribuna como el villano de la Final y el ecuatoriano no ocultó la desazón que esto le produjo. "Me tocó vivir la noche que no quería, hay que pasar el trago amargo y pedirle disculpas (sic) a la hinchada porque vinieron a ver a un equipo ganador y es lamentable, uno como jugador sueñas con salir aplaudido, me tocó vivir esto y hay que asumirlo".

Rubens Sambueza también comentó que en el partido "lo intentamos, pero nos faltó certeza, nos vamos tristes porque queríamos darle una alegría a la afición, no se pudo y hay que levantar la cabeza, el equipo luchó y hay que pensar en volver el siguiente torneo".

Los jugadores se marcharon para buscar superar cuanto antes el trago amargo, los turibuses que se habían alistado para el festejo se quedaron guardados y cubiertos. El sueño del bicampeonato quedó en la imaginaria.