'El Piojo' regresa al 'Nido'

Miguel Herrera, el entrenador con quien inició la revolución en América hace cuatro años, vuelve este sábado al Azteca, ahora al frente de Tijuana


Miguel Herrera en su paso por América
Miguel Herrera en su paso por América (Mexsport)

Ciudad de México

El 16 de noviembre de 2011, Miguel Herrera era ungido como entrenador del América, el Piojo llegaba para comandar en la cancha un proyecto deportivo que tenía como prioridad recuperar el prestigio. América no se podía permitir seguir exhibiendo el orgullo y teniendo torneos paupérrimos. Miguel fue el ganador del casting que hizo Ricardo Peláez, el presidente deportivo que también había llegado al cargo unos días antes.

Como no podía ser de otra manera, al Piojo también le envolvió esa carga de escepticismo que rodea a cuanto entrenador asume el banquillo de uno de los equipos más grandes de México.

 El Piojo Herrera llegaba sin títulos en la espalda, con dos finales perdidas y un descenso con Veracruz.

 Lo que nadie podía refutar es que Herrera había consolidado una idea futbolística que agradaba a varios sectores, sus equipos eran de corte ofensivo, iban sin reparo al intercambio de golpes. Daba gusto ver jugar a Monterrey o Atlante.

Esa ideología fue la que lo llevó al banquillo azulcrema. “Hay que dar resultados porque este equipo tiene que recuperar el lugar que siempre ha tenido en la historia”, dijo Miguel aquel miércoles que recibió la playera amarilla del 95 aniversario del club.

Y el Piojo cumplió. América funcionó en la cancha, fue un equipo reconocible, con identidad y que poco a poco fue convenciendo a su tribuna.

 En su primer torneo fue tercer lugar general con 32 puntos, fue también la tercera mejor ofensiva con 30 goles, una muestra de que las Águilas no eran un equipo que se escondía en defensa, sino que jugaba a marcar un gol más que el rival.

 Con Herrera, América volvió a ser un equipo sin complejos, a tener un papel protagónico en el torneo regular y a jugar Liguillas en busca del título que deseaba para su currículum. Dos semifinales consecutivas en las que le había faltado dar el paso extra, pero la tercera fue la buena, tras superar a Monterrey se instaló en la Final ante Cruz Azul.

Aquella noche épica de las Águilas frente a La Máquina encumbró al Piojo, le ganó el duelo psicológico a los celestes, pues pese a tener un jugador menos levantó su primer título.

Miguel demostró que América puede funcionar sin fichajes rutilantes, que es más importante un equipo por encima de los nombres, que en el colectivo los obreros son los que construyen los campeonatos.

 Para ello llevó a las Águilas a Moisés Muñoz (el héroe de la Final ante Cruz Azul), a Osvaldo Martínez (uno de los actuales arquitectos del equipo), le dio confianza a la gente de casa como Diego Reyes y Raúl Jimé- nez, ambos hoy seleccionados nacionales y jugadores que se fueron vendidos a Europa. Pero hay dos casos que destacaron por sobre todos, el de Rubens Sambueza, el actual capitán, que llegó al América porque el Piojo creía en sus condiciones futbolísticas, cuando nadie creía que Rubens podría ser un jugador referente en las Águilas, Miguel creyó en él y Sambueza se ha mantenido y ganado al americanismo.

 El otro fue el rescate de Miguel Layún y la proyección que éste alcanzó en América, al punto de que el defensa fue el ejecutor del penal que le dio el título frente a Cruz Azul y como capitán levantó el campeonato más reciente de las Águilas en el Apertura 2014.

 Algunos jugadores fueron y otros son pilares en la edificación de un nuevo América desde 2012. Un año y medio le tomó a Herrera validar sus palabras del día de su presentación, el crecimiento del entrenador y del equipo fue de la mano, tras la gloria mantuvo sus sensaciones de juego, el proyecto funcionaba de tal manera que coincidió con el momento apremiante de la selección nacional que tuvo que ir a jugar la recalificación para el Mundial de Brasil.

A Miguel se le encomendó la tarea y la cumplió, volvió a Coapa y su equipo rozó el bicampeonato, pero cayó en la Final contra León. Miguel se fue de Coapa por la puerta grande, América cedía su entrenador a la selección, se iba con los máximos honores y con el deber cumplido. Lo que pasó en el Tricolor es historia sabida.

El Piojo volverá el sábado a esa cancha donde alcanzó su punto más alto como entrenador, lo hará agradecido, pero ahora estará al frente del bando enemigo. Da igual, el americanismo lo entiende y sabe que con él empezó la bonanza que hoy vive su equipo. “Estoy muy agradecido, con Ricardo (Peláez), Pepe (Romano), toda la directiva del América y, por supuesto, con la afición que se brindó conmigo; la institución me apoyó en un paso trascendental… Hoy me debo a Tijuana y voy con esa idea, de que saquemos el resultado, pero agradecido voy a estar siempre”.