América, eficacia y contundencia

La situación del América ha dado un giro; el equipo de Ambriz se muestra sólido y los jugadores han ratificado en la cancha que respaldan a su técnico.


Jugadores del América celebran uno de los goles que le marcaron el sábado a Dorados
Jugadores del América celebran uno de los goles que le marcaron el sábado a Dorados (Mexsport)

CIUDAD DE MÉXICO

Ignacio Ambriz no escondió la cara en los momentos críticos, todo lo contrario, cuando el entrenador tenía que hablar al final de los partidos o en el aeropuerto, aceptaba cualquier juicio. Se mantenía firme ante la crítica y confiando en sus convicciones.

Nacho sabía que tarde o temprano demostraría que posee las condiciones para dirigir a las Águilas. Tenía claro que no había llegado a Coapa con el beneplácito de la gente y hace una semana se llegó a escuchar de todo en torno a su continuidad, un sinfín de especulaciones generadas por los descalabros ante Puebla y Atlas.

Pero todo cambió en la última semana. La recuperación de América se explica en situaciones puntuales. La primera en que el grueso del grupo ya trabaja de manera constante, y el rodaje de los partidos ha permitido la compresión, asimilación y ejecución de la idea futbolística del entrenador.

EL BACHE DE ARRANQUE

Desde el arranque de la Liga, Ambriz tuvo claro cómo debía jugar su equipo. El sistema elegido fue 4-1-3-2. Aunque las ausencias que tuvo en la primera fecha lo llevaron a jugar 4-2-3-1 ante Puebla en el estadio BUAP.

El arranque del América no fue bueno, aunque marcó en los albores del juego, los errores en la zona baja condicionaron el trámite del partido y en el banco no hubo soluciones para dar alcance a La Franja.

Luego vino el desaguisado contra Atlas, una jornada en la que el equipo volvió a ser presa de las circunstancias, ante los rojinegros el volumen de juego no fue malo, pero América perdió el partido en las áreas: en la incapacidad que tuvo para resolver y en la vulnerabilidad que mostró en defensa. Ese día Ambriz recuperó gente, pero los automatismos aún no estaban del todo asimilados. Fue el primer juego con el 4-1-3-2 que quiere el entrenador.

“Entiendo que los resultados no son los deseados, pero vamos por buen camino”, comentó Ambriz al final del duelo.

ENCUENTRA LA ESENCIA

El partido contra Motagua marcó el punto de inflexión en la era de Nacho Ambriz. Todos sabían que necesitaban una jornada de eficacia para que el estado anímico mejorara y el equipo despegara futbolísticamente.

Una victoria por 4-0, una jornada en la que Ambriz echó mano del equipo titular. Le funcionó porque el grupo se despojó de la presión, todo era cuestión de tiempo y de trabajo.

El juego con Pachuca fue el escenario para que Ambriz eligiera a la carta (solo Darwin estaba suspendido) el equipo que le concedería más garantías.

Nacho mostró la que en principio puede considerarse su alineación estelar, el once que mejor rendimiento le puede ofrecer a su concepción futbolística.

Moisés Muñoz; Paul Aguilar, Paolo Goltz, Pablo Aguilar y Miguel Samudio, en la retaguardia. Javier Güémez; Osvaldo Martínez, Andrés Andrade y Rubens Sambueza, en la sala de máquinas. Darío Benedetto y Oribe Peralta en la zona de definición.

Un sistema en el que resulta capital la cintura del equipo, con Güémez ejerciendo de contención, pero con el apoyo de Osvaldo.

Rubens y el Rifle intercambiándose en las bandas, además de ser volantes de ida y vuelta, ofrecen apoyo en la destrucción y manifiestan su capacidad de construcción. Un 3-0 contundente ante los Tuzos y la confirmación del resurgir. “Hay que rescatar el esfuerzo de los jugadores, espero que dé alivio, pero no es para echar cohetes”, dijo el timonel azulcrema.

La jornada de media semana contra Dorados marcó la reconciliación con su afición. Ambriz volvió a montar 90 por ciento del equipo, porque Güémez presentó molestias en el tobillo, de ahí en fuera, los otros 10 que triunfaron en Pachuca.

La suerte estuvo de lado del América en el primer gol, porque el primer tiempo fue un juego sin espacios, pero en el segundo, las Águilas fueron contundentes. Tres goles y buenos pasajes futbolísticos, las conclusiones.

Los nubarrones se han alejado de Coapa, vuelve la luz en el momento justo. Ahora, ante Santos, las Águilas tienen la encomienda de siempre: ser un cuadro protagonista y que vaya por la victoria, la misión es mantener el pulso, existe la capacidad y una hoja de ruta para hacerlo.