La hora de Ambriz

El equipo de Nacho sepone a prueba ante ellíder Pumas; las Águilasnecesitan ganar paraaspirar al segundo lugar, yUniversidad busca cerrarel torneo con un triunfo

Ignacio Ambriz
Ignacio Ambriz (Mexsport)

CIUDAD DE MÉXICO

Pocos creían en la capacidad de Ignacio Ambriz para conseguir darle estabilidad al América, para retornarlo a los primeros planos de la Liga, luego del adiós de Gustavo Matosas. Pero la constancia y confianza de la directiva de Ricardo Peláez rindieron frutos; hoy, el estratega tiene a la escuadra azulcrema en la Liguilla, y a tan solo unos días de comenzar la aventura en el Mundial de Clubes. En ambas contiendas la obligación es pelear por el título.

Ambriz llegó a Coapa precedido de su estancia breve en el timón de Chivas, y aunque al principio costó que la afición se hiciera a la idea su nuevo guía, los resultados han acompañado la estadía del que fuera mano derecha de Javier Aguirre en su etapa europea; un futbol ofensivo, pero sin descuidar la zaga, la propuesta que ofrece a cualquier americanista.

Este sábado, tendrá una nueva oportunidad para acrecentar el idilio con su gente, en un duelo clásico, que mueve masas y que despierta el interés de propios y extraños. Es el momento de América y de Ambriz.

POR LA CONFIRMACIÓN
Nada mejor que un partido entre América y Pumas para que ambas instituciones bajen el telón a la fase regular de la temporada. Se acaba la Liga en su primera etapa, pero viene el platillo más especial, donde se define al nuevo monarca y estos dos tienen invitación para el banquete de la Liguilla, pero es Pumas el que ganó la mejor mesa. En cambio, América aún espera por ver en qué sitio se ubicará: puede estar en la zona de lujo o alejado de la pista de baile. Está en ellos ganarse una buena posición.

Es el conjunto americanista el más necesitado de la victoria, por todo lo que conlleva este partido, independientemente de la rivalidad que existe y que se ha fortalecido con el paso de los años, las Águilas necesitan un partido que les reivindique ante su gente. Por extraño que parezca, el conjunto de Ambriz no ha logrado hacerse fuerte en casa, le ha pesado imponerse a equipos que en el papel llegaban en calidad de víctimas, pero acabaron siendo victimarios y dejaron mal cuerpo en el pelotón azulcrema.

Atlas, Tigres, Chivas y Querétaro, fueron los equipos que causaron frustración en la parroquia americanista, porque se llevaron del Azteca los puntos en disputa y el cuadro de Ambriz se quedó con las manos vacías y con el semblante descompuesto. De hecho, el último partido en la casa americanista, contra Gallos Blancos, acabó en una derrota que caló hondo en el cuerpo técnico, porque no gustó el funcionamiento del equipo.

América se ganó su boleto a la Liguilla en Toluca, tropezó una semana después en Monterrey. No ha podido desprenderse de esa imagen irregular que le ha acompañado desde la mitad del torneo. Los dirigidos por Ignacio Ambriz no son un equipo de medias tintas, o ganan o pierden, así dirimen sus partidos, pero esta tarde priorizan del triunfo, les interesa ubicarse entre los cuatro mejores equipos del curso y para hacerlo no les vale más que ganar los tres puntos.

Por eso, el partido contra Pumas le representa al América la inmediata posibilidad de enmendarse con su tribuna, es un clásico por más que se debata si este juego se ha ganado dicha etiqueta, lo es. Es la hora del equipo de Ambriz, el momento para mostrar su categoría, su empaque, ante el líder general del torneo y un rival de jerarquía, debe presentar sus credenciales, las mismas que le obligan siempre a ser un equipo que lleve el mando.

Es el escenario perfecto para volver a ser un equipo reconocible, un cuadro de autor, el día marcado para recuperar las mejores sensaciones, la hora para que toda la plantille muestre su mejor versión y convertirse en un grupo redondo, certificado y definido de cara a la Liguilla. Serán 90 minutos de futbol en su máxima expresión, tiempo de hablar en la cancha y de creer en sus capacidades.