La noche triste de América

Las Águilas fueron castigadas por su falta de resolución y concentración en el primer tiempo,en esta ocasión no hubo manejo de partido y ganar en CU tiene tintes de misión imposible

Rubens Sambueza y Oribe Peralta lamentándose
Rubens Sambueza y Oribe Peralta lamentándose (Mexsport)

CIUDAD DE MÉXICO

Los rostros de los jugadores del América, al final del partido contra Pumas, eran los de un grupo machacado por el resultado. Eran semblantes de pesadumbre, de incredulidad por el hecho de que el pase a la Final se escurrió de manera increíble.

Se diluye la posibilidad de una Final más, es la realidad, el 3-0 fue un severo castigo, eso reflejaba el andar rápido de Benedetto. El Pipa se quedó sin jugar un solo minuto, cuando ha sido el hombre más efectivo en el torneo. La caravana de jugadores americanistas mantuvo el guión, rostros apretados, con apenas ganas de voltear a la zona de medios. Uno y otro se fueron del Azteca vapuleados y no porque el rival fuera superior a ellos en el trámite del partido, sino que fue el propio grupo el que falló, se perdió el juego en las áreas, pero sobre todo en el aspecto mental, en la concentración; porque Pumas tuvo jugadores amonestados antes que América, pero la diferencia fue que ellos no perdieron el temple y mantuvieron los nervios más serenos.

Después, quedó la sensación de que en el campo y en la banca imperó la ansiedad y no la sensatez. No hubo decisiones acertadas; esa lectura de partido que se hizo de manera correcta contra León, para interpretar los momentos y las circunstancias del partido no existió el jueves. El juego, como lo dijo Ambriz, fue de dos tiempos, como lo ha sido América, un equipo de cara o cruz, el volado del primer tiempo le dio cara a las Águilas. El del segundo fue cruz, una cruz demasiado pesada, porque el conjunto se rompió, en 10 minutos se fue al traste todo lo planeado, y luego no hubo una cabeza fría que recordara que había otro partido el domingo. Se quiso ir a buscar un partido con nueve hombres sin importar dejar lagunas atrás.

DIEZ MINUTOS DE TERROR EN EL SEGUNDO TIEMPO
¿Hizo algo bien América? Sí, salir a buscar el resultado, asumirse como el equipo que quería la pelota, avanzar y patear a gol. Pero no encontró soluciones al frente, fue la misma cara de otras jornadas en las que al equipo le falló en demasía su capacidad de resolución. Fue superior en el primer tiempo; dominó, tuvo el balón y las ocasiones para irse arriba, pero sus errores en la definición y las expulsiones lo terminaron condenando.

¿Qué se hizo mal? Varias cosas, primero la ausencia de manejo de partido, con la expulsión de Pablo Aguilar, no se tomó un respiro para procesar el juego y bajar las revoluciones, continuó lanzado al ataque y empezó a partirse en todas las líneas, y en defensa flaqueó por las bandas y en la zaga central.

Con el gol en contra y la inmediata expulsión de Samudio (62’), Ambriz no reforzó la defensa, sacó a Arroyo (69’) por Andrade para seguir buscando un gol. Es bueno que Nacho sea valiente y arriesgue, pero la sensación que quedó es que pudo haberse defendido y no dejar espacios, sobre todo porque Pumas tenía dos hombres más.

Luego, los propios jugadores no midieron el pulso del partido, en un tiro de esquina quisieron montar un contragolpe, Paul entregó mal la pelota y quedaron mal parados, mano a mano con Pumas corriendo a tope, Alcoba acabó empujando el balón. Y luego el 0-3 cuando ya no había balance ni ofensivo ni defensivo.

Los jugadores de América se fueron a dormir cabizbajos, ninguno quiso hablar en su paso por la zona mixta, solo se detuvo Moisés Muñoz, el portero no se perdió en justificaciones banales. No había modo para hacerlo, porque fueron las circunstancias generadas por América las que lo han puesto contra la lona. Y aunque el portero apeló a la historia del club, a gestas que se lograron en otros tiempos —él como protagonista de una—, el escenario no era el que es ahora.

Se habla de lograr una hazaña, se buscará convencerse a sí mismos de que es posible, se hará el esfuerzo y se peleará al máximo porque así lo exige el escudo, buscarán agrandarse ante un reto mayúsculo, porque ir a Ciudad Universitaria y marcar cuatro goles y solo tener espacio para permitir uno, no es sencillo ni en el imaginario. Se dejará hasta la última gota de sudor, para ofrecer una imagen acorde a la institución, cualquier otra cosa será un milagro inesperado.