Ignacio Ambriz, la humildad como bandera

El entrenador de las Águilas ha cumplido dos de los objetivos que la directiva y él mismo se trazaron cuando fue presentado; poco a poco ha ido cambiando la percepción que se tenía sobre su capacidad para ser el entrenador del América


Ciudad de México

El 26 de mayo, Ignacio Ambriz erapresentado como entrenador de América, llegaba con un entorno adverso, solo unos cuantos creían que tenía los galones para ser el director técnico del equipo más ganador del futbol mexicano. Su aterrizaje en Coapa despertó un sinfín de debates, en pocos—por no decir que en ninguno— salía ganador. Nacho lo tomó con calma, pidió tiempo, tenía muy claro lo que pretendía y gozaba del respaldo de la directiva quelo defendió como la mejor opción paraque las Águilas no perdieran el pulso delos últimos años.

Ambriz reconoce que su paso por otros equipos lo curtieron para desarrollar su metodología en América, y está convencido que llegará en buena forma futbolística,física y anímica a la Liguilla, instancia a laque caliicó el in de semana, cumpliendo el segundo objetivo que se puso en la mesa hace poco más de cinco meses. 

Te veo sonriente, feliz, ya está el boleto a la Liguilla

Contento porque el equipo recobró esa agresividad para la recuperación de la pelota, sabíamos que no era nada fácil la cancha de Toluca, al final fue medio dramático, pero creo que así son los últimos partidos, de mucha tensión, de mucha lucha física,a lo mejor con poco buen futbol, pero muy contento, no por la segunda palomita, sino porque mis jugadores han hecho un gran esfuerzo para sacar un buen resultado.

-En mayo se cuestionaba mucho tu llegada, que no eras el idóneo, pero has logrado los objetivos, has demostrado que sí puedes ser técnico de América... 

Espero que no se oiga mal, pero quiero agradecer a toda esa gente que de alguna u otra forma no estaba de acuerdo en que yo viniera, lo veo como algo normal, siempre a lo desconocido lo vamos midiendo; eso me fortaleció, me ayudó a formarme, soy de un carácter fuerte, pero eso me ayudó a ese reto conmigo mismo de poder demostrar toda la preparación que he tenido, y que me ha costado mucho, porque me fui seis años del país, la podía llevar a cabo en este club. Pero el agradecimiento es a mis jugadores, a mi cuerpo técnico, a Ricardo (Peláez) a Pepe Romano a Mario Hernández Lash que me dieron la oportunidad de venir a trabajar, ellos eran los que me conocían. Si algo le aprendí a Javier Aguirre, fue que en la adversidad siempre sacaba la casta, ese temperamento que él tiene y yo también lo tengo, pero no es decir de que callé bocas ni mucho menos, era trabajar con humildad. 

"La humildad es pararte y dar un autógrafo, en mi caso voy con las cocineras, con los jardineros, cotorreo con todos”


¿Cómo te sientes hoy, cinco meses después? 

Me siento bien físicamente, emocionalmente también, completo; en la parte laboral siento que he crecido como entrenador,agradezco a la gente de San Luis, en aquel tiempo de Puebla, después con Querétaro y Chivas, de haberme preparado y haber aprendido muchas cosas que hoy me permiten ser el entrenador de América; donde me siento tranquilo. Siento que tengo más acercamiento con el jugador, siento que tengo mejor conocimiento del futbol mexicano. Se dijo que a lo mejor no servía para este grupo, que era muy pesado, pero a través del diálogo, de la comunicación, del trabajo y la humildad es lo que me ha permitido sentirme bien, muy bien, tranquilo, disfrutando. 

Qué es la humildad, siempre la mencionas y a América siempre se le ha ligado con lo contrario? 

Desde mi punto de vista es la parte esencial  del ser humano, que yo esté en América y no me crea más de lo que soy: un simple entrenador, afortunado porque Dios me dio la posibilidad de trabajar en lo que a mí me gusta. A todo mundo tratarlo primero en la parte humana, a mis jugadores tratarlos como lo que son: seres humanos y no máquinas. Trato de no cambiar, porque cuando estás en estas circunstancias y en este tipo de equipos se te sale ese otro yo y te hace hacer cosas que no debes, creo que no lo tengo, ya lo viví como jugador, se te llega a subir, te llegas a marear, por eso trato de decirle siempre a mis jugadores que siempre hay que trabajar con humildad. La humildad es pararte y dar un autógrafo, en mi caso llego temprano voy con las cocineras, habló con ellas, con los jardineros, cotorreo con todos ellos. No es humildad de que soy sumiso. No me gusta aparecer, trato que los reflectores se los lleven quienes se los deben de llevar (los jugadores). No lo voy a negar, me siento cómodo no siendo tan mediático, al entrenador que ves que sale con su saco, con su pantalón de mezclilla, ése soy yo; te soy sincero, me siento incómodo con un traje y con corbata mucho más. Siempre he creído que los buenos modales o las buenas costumbres, como las mamás en casa, y no me pesa nada ser así, todo lo contrario. Parte de mi trabajo también es saber reconocer cuando me he equivocado.

"Sí, genera mucho (el América), tú sabes, ganas y eres bien bueno, pierdes y eres muy… no sirves”


¿Esa silla es más caliente de lo que esperabas?

Sí, genera mucho, tú sabes, ganas y eres bien bueno, pierdes y eres muy… no sirves, dicen ‘ya váyanse’, no hay un término medio en este equipo, te ayuda darte cuenta de muchas cosas, saber cómo piensa el americanista que siempre te pide ‘hay que ganar, eh’, y es cierto, quieras o no te metes en la cabeza que hay que ganar, cuando yo venía de decir ‘no hay que perder porque si no descendemos’. Te das cuenta cuánto te cambia y vas conociendo el americanismo, que simplemente cuando pierde no pierde contra el equipo que perdió, pierde contra los 17 equipos más y toda la semana te están jode y jode, ahora entiendo el ‘ódiame más’, porque cuando ganas te lo pones y sacas el pecho. Llegar a esta silla como dices, regrésate a mayo y no fue nada fácil y no ha sido nada fácil, pero creo que he comprendido esa filosofía del americanista y ese saco me lo he puesto.

-Has podido hasta hoy y podrás en lo que viene...

Creo que sí, primero por el respaldo de los jugadores el gran compromiso que hay entre ellos, el gran compromiso que tenemos todos, llámese el señor (Emilio) Azcárraga, la empresa Televisa, Ricardo Peláez, Pepe Romano… todos tenemos un gran compromiso, de que este club, así como es grande y es el que más títulos tiene, te lo dije que para que crean en mí la única forma y la única palomita que cuenta en este club es el título de Liga, creo y confío mucho en mis jugadores y primero en Dios que todo nos salga bien en todo lo que está por venir.

¿Eres un hombre de fe?

Mucho, creo mucho en Dios, me ha ayudado en muchas etapas de mi carrera y hoy mucho más, y eso me tiene con esa tranquilidad de hacer las cosas de la mejor manera.