“Los políticos son rudos y bien cochinos”: Tinieblas

A sus 75 años, se mantiene activo: dicta conferencias, fundó una empresa de lucha libre y, ocasionalmente, pelea. Recientemente el Festival de Cine Macabro le rindió un homenaje.

Su filmografía incluye cintas como: Los campeones justicieros, Leyendas macabras de la Colonia y El puño de la muerte.
Su filmografía incluye cintas como: Los campeones justicieros, Leyendas macabras de la Colonia y El puño de la muerte. (Arturo Bermudez)

Ciudad de México

Tinieblas pude presumir de haber quitado “unas 23 máscaras e igual número de cabelleras” a sus adversarios. Siempre del lado técnico, ha hecho del encordado su campo de acción, del cual eventualmente salta para filmar películas y programas de televisión. 

¿Era peleonero desde chiquito?

No, al contrario, era una persona tranquila. Tuve dos amigos, Armando y Javier, de condición humilde pero con buenos sentimientos y valores familiares. Me crié por La Lagunilla y a pesar de que vivía cerca de Tepito nunca tuve problemas de vicios o malvivencia. Fui un hijo sin padre, pero afortunadamente tuve una excelente madre y una extraordinaria abuela. Yo me metí por mí mismo al deporte. 

Pudo haber sido basquetbolista.

Sí, en la escuela lo jugué un poco pero como era muy delgado me puse a hacer ejercicio y, de 60 kilos que pesaba, luego de un año pesaba 100 de puro músculo. Gané cantidad de trofeos, cerca de 40 de fisicoculturismo. Solo me faltó el Mr. México.

¿Por qué es técnico?

Quise serlo desde el principio. El bando se define en el gimnasio y por el carácter de cada quien. Algunos quieren ser técnicos pero son muy violentos y terminan del lado rudo. Desde que me ofrecieron el personaje de Tinieblas e hice mi primera película, Los campeones justicieros, me gustó y nunca cambié de bando.

¿Los políticos son rudos o técnicos?

Rudos, son bien cochinos. Tienen buenos réferis pero para su conveniencia.

Tiene 40 años luchando y ya se había retirado, ¿por qué regresó?

Ya casi no lucho, doy conferencias y soy promotor. Aunque en unas semanas sí realizaré una gira. Es algo sin lo que no sé vivir.

¿Hay mucho teatro en la lucha?

Claro, es circo, maroma y teatro. Decía Carlos Ancira: “A ustedes los luchadores los admiro porque tienen cuatro frentes y manejan muy bien los cuatro lados; saben hacer bien sus combinaciones y manejar a la gente, la moldean a su gusto”. Todo eso se aprende en el gimnasio, aun así no deja de ser un deporte de riesgo. Cuando alguien me dice que no nos pegamos lo invito a que se suba a un ring. Es una profesión que exige sacrificio. No es fácil ser un luchador, de 50 aspirantes solo dos llegan a sobresalir.

¿Por qué la lucha libre estadunidense se ha puesto de moda?

Es un deporte que ha evolucionado, han surgido empresas de Estados Unidos. Hay un Consejo Mundial y AAA; yo mismo estoy empezando la Liga Universal. Ahora somos más luchadores y hay de todo y para todo. Pero digan lo que digan, la mexicana es la mejor, los gringos y los japoneses vienen a aprender.

¿Ha tenido compasión en el ring?

Sí..., la lucha libre está llena de sorpresas y secretos. La mitad de las llaves son peligrosas y en el gimnasio es donde uno aprende hasta dónde llegar. No se trata de romperle el brazo o lesionar la columna a un compañero, quien lo hace por accidente o mala leche se queda sin chamba y el promotor no lo vuelve a contratar. En realidad hay mucha disciplina. Los luchadores somos grandes actores, sabemos cuándo hacer reír y llorar, pero para llegar a eso se necesita mucho trabajo.

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Manuel Leal, nació en la Ciudad de México en 1939. Empezó a trabajar como doble de cine hasta que a principios de los setenta el editor de la revista Lucha libre, Valente Pérez, lo invitó a dar vida a Tinieblas, un luchador técnico. Su filmografía incluye cintas como: Los campeones justicieros, Leyendas macabras de la Colonia y El puño de la muerte.