Llenar el Panini de Brasil, la ilusión de un niño de 5 años

El niño Alejandro Palacios, fanático del futbol desde los 3 años, vive su primer mundial con la ilusión de completar el álbum Panini de Brasil 2014.

Ciudad de México

Tiene cinco años, pero se emociona y grita igual que su abuelo, de 66, cuando ve un partido de futbol o le sale una estampa que no tenía del álbum Panini del Mundial de Brasil.

El niño Alejandro Palacios entrena y sigue todos los partidos de futbol en la televisión desde que tenía tres años, pero este será su primer mundial, por lo que llenar el álbum Panini de Brasil 2014 se ha convertido en su gran ilusión.

Al pequeño Ale le empezó a gustar el futbol porque en todos los lugares a los que iba había personas jugándolo: sus primos, los compañeros de su escuela y sus amigos. Para cuando cumplió cinco años, ya se había convertido en un fanático.

Todas las tardes, cuando su mamá Gina llega a casa, el pequeño se sienta a la mesa para pegar las estampas que obtuvo del intercambio con su abuelo, sus amigos y los niños con los que entrena. Cada estampa lo acerca a su meta: llenar el álbum.

"Mamá, mamá, ya tengo la de Ronaldo", grita eufórico a Gina por la bocina del teléfono de oficina, porque no se aguanta las ganas de contarle cómo va quedando, qué estampas le faltan, qué jugador quiere conseguir.

Gina también se emociona con la buena noticia. "Cuando abre un sobrecito, haz de cuenta que lo llevaste a Disneylandia, se le ilumina la cara", dice.

Ale fue el primero en aprender a leer en su salón, "porque es muy curioso", explica Gina, quien asegura que su hijo "investiga todo en la tablet, busca nombres de jugadores, videos, partidos; es sorprendente".

Ella también, aunque no es futbolera, se ha puesto como meta llenar el álbum. En sus ratos libres investiga dónde puede encontrar la estampa que les hace falta y lleva al pequeño Ale por ella.

"Si le sale la que estaba buscando grita como loco". Gina no puede evitar emocionarse y gritar imitando a su pequeño, como si fuera ella misma la que hubiera encontrando la estampita.

El pequeño Ale y su mamá han convertido el completar el álbum en un ritual familiar. Lo compraron juntos y así lo han ido llenando, estampa con estampa, desde la primera, como si fuera un logro de los dos.

"Ahora ya tiene a toda la familia intercambiando. Anota cuáles les gustan, cuáles le quedan y también cuáles les falta", dice Gina.

También intercambia estampas con sus compañeros de clases, con el resto del equipo de futbol y con sus amigos del club.

Ale prefiere ver los partidos que jugar en las computadoras. En sus cumpleaños, pide tacos de futbol, guantes de portero y los uniformes de los jugadores que le gusta ver jugar.

Sus favoritos son Lionel Messi, el Barca, Neymar y la selección de México, dice Gina.

Cuando se angustia porque no le sale una estampa su mamá lo tranquiliza. "¿Pero cómo le vamos a hacer? Y le digo: no te preocupes, todas las vamos a pegar", asegura su mamá, quien ya ha hecho suya la meta. "Nos faltan 120 estampas".

Mientras pegan las estampas, el pequeño Ale le cuenta las cosas que ha escuchado de otras vocecitas sobre el futbol.

Gina dice que "es muy chistoso, porque está muy chiquito, pero escucha lo que dicen de los jugadores. Entonces me platica... ¡Mamá, ya tengo argentina completo! o tal jugador no es tan bueno como todos dicen".

Gina ha pasado las tardes acompañando a su hijo en la ilusión de completar el álbum, lo que le ha dado cierta seguridad de que la última estampa también la pegarán juntos. "Las va a juntar todas", asegura.