Daniel Ricciardo: El maestro zen de la Fórmula 1

En una temporada de Fórmula 1 definida por controversias en la pista y volatilidad en los temperamentos de los pilotos, Daniel Ricciardo se las ha ingeniado para mantener la constancia… y la icónica sonrisa.


Daniel Ricciardo, piloto de Red Bull
Daniel Ricciardo, piloto de Red Bull (Cortesía Red Bull)

Ciudad de México

Este año ha sido peculiar para los aficionados de la Fórmula 1. De entrada, pasó a manos de un consorcio norteamericano. Después, el campeón reinante decidió retirarse sin defender su título. Luego hemos visto a conductores de monoplazas valuados en más de 10 millones de dólares embistiéndose entre sí durante vueltas con bandera amarilla. Y por si fuera poco, uno de los pilotos decidió que la forma más apropiada de celebrar un podio era beber champaña directamente de su zapato. ¡Hey!, al menos alguien se divierte en medio del caos. No es de extrañar que este último suceso haya sido protagonizado por Daniel Ricciardo, un competidor tenaz con una perenne sonrisa a flor de labios que parece ser inmune al drama. Tuvimos oportunidad de preguntarle sobre la situación actual del serial de automovilismo más importante en el mundo, con la idea de descubrir el secreto detrás de su actitud positiva. No decepcionó.

Esta temporada se siente más agresiva que las de años previos, con más incidentes de carrera y confrontaciones directas. ¿Lo ves así?

"Hay que recordar que la exigencia física es mayor para los pilotos cuando los autos son más poderosos. Este año es más fácil perder el control del vehículo, sobre todo cuando lo llevamos al límite. Puedes perder el control en una fracción de segundo al menor descuido y eso propicia que haya más riesgos de contacto, más colisiones. No necesariamente creo que sea cuestión de agresividad, al menos desde donde yo lo aprecio", comentó Ricciardo.

Has conservado tu reputación como alguien que no luce afectado por circunstancias externas y que se dedica simplemente a hacer su trabajo sobre la pista de asfalto. Debe ser complicado mantener esa inercia a medida que la categoría se vuelve más competitiva...

Esa siempre ha sido mi aproximación, creo que es lo que me ha permitido poder alcanzar la longevidad en este deporte: el hecho de que lo tomo con seriedad, pero reconozco que no está en mi naturaleza ser así todo el tiempo, también tengo que disfrutar el momento para que no decaiga mi interés. Yo siempre estoy listo para competir; es mi trabajo y lo respeto, pero a la vez me gusta cultivar amistades, relajarme, salir...

Se nota en tu celebración del "Shoey" (beber champaña de tu propio zapato). Luego mencionaste que dejarías de hacerla, ¿recapacitaste?

Por un momento sí que pensé en dejarlo de hacer. Había tenido mucho éxito y quería retirar la celebración estando en la cima, entonces pensé en hacer quizás "un Rosberg" [risas]. Lo que no quería es que fuera quedando relegada gradualmente. Mencioné casualmente que quizá no la haría más, pero me llovieron tantas peticiones para mantenerla viva: "Tienes que hacerla... Es genial... Eres tú... La Fórmula 1 necesita cosas así... Hiciste divertidos los podios". Sólo he tenido reacciones positivas, así que es probable que no la deseche. Eso sí, no todos los podios se prestan para hacerla.

Había temores de que la Fórmula 1 sufriera una "americanización" por el cambio de propietarios, ¿crees que esas ideas tenían fundamento?

No tengo ningún tipo de temor de que esto suceda. Además, considero que sería benéfico darle más espectáculo a los aficionados; es algo que los americanos hacen muy bien. La carrera en sí no cambiaría, así que no veo nada malo en que los aspectos que la rodean lo hagan. He notado algunos cambios graduales, pero sobre todo en aspectos que favorecen la convivencia entre los equipos y el público asistente: hay más áreas sociales en los circuitos, bares donde la gente que visita el paddock puede mezclarse con el personal de carrera... En fin, puedo ver que su impacto será positivo.

Aun así, hay cosas que los puristas no terminan de aceptar, como la idea de los halos protectores o las cabinas cerradas en los monoplazas. ¿Tienes alguna reserva en adoptar medidas de seguridad que cambien la fisonomía del deporte mismo?

El público debe entender que el cambio no tiene relación con la forma en que corremos sobre la pista o el valor necesario para tomar una curva. Las medidas que se adoptan pasan por muchos procesos y están ahí para atenuar accidentes atípicos, pero si corres en Mónaco, los muros siguen estando allí: un halo no influye en la protección que obtenemos de esa clase de impactos, si chocas sigue siendo el mismo efecto, así que no vamos a buscar arriesgarnos en mayor o menor medida tan sólo por el hecho de contar con un nuevo sistema protector en el auto.

Esta temporada te has distinguido por tu consistencia, algo que es un requerimiento cuando se aspira a obtener el campeonato. ¿Qué ingredientes necesitas para lograrla?

Todo parte de presentarse a cada Gran Premio con un propósito, a tomar el mismo compromiso bajo cualquier circunstancia. No importa si estás ante una gran multitud o una audiencia reducida. Tampoco influye que se trate de tu circuito favorito o de uno que no lo sea tanto. Esta aproximación es importante para mí, ya que aprendo a valorar y disfrutar todos los momentos. Amo las carreras, pero aunque reconozco que las primeras prácticas no suelen ser tan divertidas [risas], sé que pronto llegará el domingo, que siempre debo estar presente en el momento para poder hallar el equilibrio, de eso se trata la consistencia para mí.

Además del objetivo obvio de ganar un campeonato en Fórmula 1, debe haber alguna otra meta que te gustaría obtener, ¿no es así?

Veamos, las metas... He obtenido una pole position, he ganado un Gran Premio, así que tachando esos objetivos... Más allá de eso... Quizá no pienso demasiado en ello, pues aún me siento relativamente joven, pero creo encontrarme en ese punto en el que me gustaría ser un modelo a seguir. Conservar mi autenticidad, por supuesto, y mantenerme fiel a la persona que soy, pues creo que es muy importante mostrar tus emociones para que la gente entienda quién eres realmente. Pero me haría feliz, ciertamente, que los niños y jóvenes pensaran algo como: "Me gustaría ser como Daniel, es un gran piloto, pero también parece ser una gran persona".

Hablando de consejos a la juventud: imagina que el Daniel Ricciardo de hoy tiene la oportunidad de darle uno al Daniel Ricciardo que debutó en F1 en 2011, ¿qué le diría?

"Antes que nada, sólo relájate..." [risas]. "No corras por ahí como si fueras un pollo descabezado, las cosas irán llegando, así que no te sientas intimidado, ni te sientas disminuido por todos esos nombres famosos o las personas que te rodean. Tú sólo preocúpate por hacer lo que sabes hasta que sientas que encajas". Sí, en resumen creo que me diría a mí mismo que me relajara un poco más para poder disfrutar del momento...

¿Has llegado a considerar una carrera más allá del automovilismo? ¿Crees que podrías hallar algo nuevo de tu agrado donde además podrías aplicar todas tus experiencias como piloto al más alto nivel?

Todavía no vislumbro una vida fuera de las carreras, pero también soy consciente de que no es probable que siga en la Fórmula 1 dentro de diez años. ¿Me quedan ocho años? ¿O cinco? Aunque es difícil determinarlo, creo que no seguiría compitiendo si dejara de tener la habilidad necesaria para estar a salvo. Digamos que no parece probable verme como piloto a los 45 años. De lo que estoy muy al tanto es de que necesito tener un plan para cuando ya mi carrera como piloto concluya, pero me parece que será algo que encontraré de manera natural. No me cuesta trabajo mantener la mente abierta para conocer a otras personas en otras profesiones alejadas de las pistas, pero sé que aún no estoy en ese punto dentro de mi historia. Aun así, sí que me intriga saber qué hay en ese segundo capítulo de mi vida profesional.

Eres el mandamás de la F1 durante un solo día, ¿cuál es el cambio más grande que decides implementar para beneficiar el deporte y por qué funcionaría?

Me encantaría que hubiese diferencias menos marcadas en el desempeño de los equipos. Sé que la innovación y el desarrollo son elementos necesarios, pero a veces considero que las distancias se han ampliado de más. Ver una diferencia de dos segundos por vuelta entre equipos de F1 es demasiado, me sentiría más cómodo si hablásemos de, no sé, ¿medio segundo? El interés por destacar como piloto y llamar la atención de los equipos grandes seguiría ahí, como un logro individual. Pero también me imagino a veces lo genial que sería meternos a todos los pilotos a una pista de karts, con unas circunstancias idénticas. Ciertamente sería de lo más divertido y satisfactorio.

Este artículo fue publicado originalmente en redbull.com