La fiebre por F1 no se apaga

El público mexicano volvió a responder a la Fórmula Uno, al convertir el Gran Premio en una fiesta no solo en las gradas, sino para los pilotos

Así se ve el ircuito Hermanos Rodríguez antes del comienzo de la carrera
Así se ve el ircuito Hermanos Rodríguez antes del comienzo de la carrera (MercedesAMGF1)

Ciudad de México

Aunque esta vez hubo que esperar hasta la última semana para que los boletos se agotaran, el romance entre México y la Fórmula Uno se mantiene. Superado el reencuentro, el segundo año se preveía de consolidación y la gente respondió de la misma forma, con una fiesta en el Autódromo Hermanos Rodríguez el día del Gran Premio. 

Desde temprano los aficionados arribaron, sobre todo en Metro, aunque también por otras medios de transporte. 

Era un desfile de colores en los alrededores del circuito, predominaba el rojo, de Ferrari, pero no quedaban lejos el naranja de Force India, el azul de Red Bull o el gris de Mercedes. 

Había aficionados con la playera de la Scuderia y la gorra de Sergio  Pérez, de nuevo el más aclamado, con máscaras de luchadores, pero también con gorras de Benetton o BMW, hoy lejos de la máxima categoría. 

Ya dentro del Autódromo, en la zona de ventas uno de los lugares con más gente era el dedicado al brasileño Ayrton Senna, piloto fallecido hace 22 años, pero si afuera Ferrari dominaba, dentro Mercedes competía y lo más solicitado eran las gorras que ha puesto de moda el británico Lewis Hamilton y que iban desde los 1,500 hasta los tres mil pesos.

No podía faltar el mariachi en la zona del paddock y  hasta los bailes típicos nacionales con los hombres vestidos de charros.

El caos de la zona de comida del 2015 se acabó para esta edición, de nuevo hubo largas filas, pero la logística fue más sencilla: en unas carpas grandes se pagaba, el público recibía su boleto y después iba al lugar de su preferencia para cambiarlo, lo más popular eran las pizzas personales o la orden de tacos de 100 pesos. 

Había pistas de carros eléctricos y el juego de video de la Fórmula Uno, pero la gente aguardaba por los pilotos. El Foro Sol se llenó temprano, comenzó la ola y luego los gritos de ‘México, México’, y de ‘Checo, Checo’.

En el desfile de pilotos, Nico Rosberg se bajó del auto, habló en español y regaló gorras en la zona del estadio, para provocar también los gritos de ‘Nico, Nico’; sin embargo, lo más especial volvió a ser en el Foro Sol, Checo y Esteban Gutiérrez caminaron por la pista y el público les respondió con gritos y porras, un colorido que incluso el resto de los conductores de F1 quiso guardar en sus celulares.

Volvió el grito de ‘Checo, Checo’, pero hubo espacio para todos, para aplaudir a Sebastian Vettel, a Fernando Alonso y a Lewis Hamilton. 

La Fórmula Uno vive el segundo año de su regreso a México y de nuevo la gente volvió a convertir el Gran Premio en una fiesta.